Hay una palabra que en estos días extraños se usa con mucha frecuencia. Es una palabra que tiene todo el significado del mundo, que concentra lo mejor de nosotros y nosotras. Esa palabra es el cuidado.  «Cuídate mucho» ocupa el fin de todos los mensajes, de los chats y de los wasup. Solemos acompañarlo de un emoticono con un beso.

El esfuerzo colectivo del aislamiento tiene una clara finalidad, tenemos que  cuidarnos, primero a nuestra persona, a nuestra familia y sobre todo a las personas mayores o colectivos de riesgo, por ellos hacemos lo que hacemos. Llamamos más a nuestros mayores, las preguntas de «si estás bien o necesitas algo» las hemos emitido más veces en las últimas horas que, quizás, en el último lustro.

Salimos a las ventanas a aplaudir el cuidado. Entendemos que los comercios, los bares, las instalaciones públicas, las zonas de ocio, los parques y las playas cierren porque tenemos que cuidarnos. Sabemos que las pérdidas económicas serán sustanciosas. Entendemos que hay prioridades mayores que la creación de la riqueza, incluso que el mantenimiento del empleo. Cuando esto pase, haremos balance y pondremos en marcha medidas de recuperación, pero ahora a lo importante, a cuidarnos y a cuidar a los demás.

Si en situaciones tan extremas como la que nos ha tocado a vivir, que marcarán seguro nuestra manera de entender el mundo,  nuestras prioridades y nuestros valores, tanto individual como colectivamente, el cuidado es lo más importante podríamos, siquiera dedicar los minutos que lleve leer este artículo (ahora que los tenemos) a reflexionar por qué las tareas del cuidado no han estado lo suficientemente valoradas en nuestra sociedad, en ningún momento de nuestra historia, jamás.

Como tengo a mi peque revoloteando a mi alrededor no me da tiempo a realizar un análisis sesudo de la realidad, por lo que voy a permitirme importar datos directamente de la publicación Mujeres y Hombres en España del Instituto de la Mujer e Igualdad de Oportunidades.  Esta era la realidad hasta los últimos cuatro días:

  • España en el año 2018, la tasa de empleo de los hombres de 25 a 49 años sin hijos menores de 12 años era de 84,7%; si tienen dos hijos menores de 12 años la tasa sube hasta el 90,3%. En las mujeres, a medida que se incrementa el número de hijos menores de 12 años, disminuye la tasa de empleo. Si no tienen hijos es del  74,3%  y de 68,4% en el caso de dos hijos.
  • Según la información que proporciona la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2015,  los hombres dedican habitualmente el mismo número de horas al trabajo no remunerado (14 horas a la semana) independientemente de que trabajen a tiempo parcial o a jornada completa. Las mujeres incrementan el tiempo dedicado a trabajo no remunerado (30 horas a la semana) cuando tienen jornada a tiempo parcial.
  • Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo 2015, el porcentaje más alto (33,9%) de mujeres trabajadoras que dedican tiempo al cuidado de hijos o nietos les dedican cuatro horas diarias. El porcentaje más alto de hombres (36,7%) que trabajan dedican dos horas diarias a este tipo de cuidados.
  • El porcentaje más alto de mujeres trabajadoras (43,3%) que realizan tareas domésticas y de cocina dedican dos horas diarias a estas tareas. El porcentaje más alto de hombres trabajadores (42,5%) dedican una hora diaria a estas mismas tareas. 

He cogido algunas magnitudes al azar, son casi interminables las brechas y diferencias en la asunción de las tareas del cuidado. No es plagiar lo que pretendo, sino poner sobre la mesa la importancia de la economía del cuidado, esa que las mujeres realizamos desde siempre gratuitamente, pero con unos importantes costes. Esa que cuando se realiza como actividad empresarial la sociedad no le otorgamos prácticamente valor añadido. Esa que hoy más que nunca muestra su esencialidad.

Espero que hagamos una reflexión colectiva y pongamos el foco en lo importante. Que valoremos después de que esto pase la importancia del cuidado de nuestra gente. Espero que, los hombres en cuarentena reflexionen y valoren la importancia del cuidado de los suyos. No se trata solo de traer el pan, nuestra sociedad venía exigiendo más, las mujeres venimos exigiendo más corresponsabilidad y este es un momento para ponerla en marcha. Un experimento acelerado y forzoso, pero que nos servirá para salir más fuertes, la corresponsabilidad crecerá no lo dudo.

Y lo dicho, a cuidarse mucho.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Comentarios

Revalorizando el cuidado