Abandonados a su suerte

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Esta foto que parece un lienzo de Edward Hopper es la vida misma. Está tomada cerca de Montpellier. Un ser humano contempla la fachada de una residencia de mayores. A través de esta ventana se puede ver a la muerte trabajando en riguroso directo. De estas ventanas hay miles en nuestro país. Una persona sola en su confinamiento: la soledad al cuadrado. Estos ojos tras el cristal hablan de cuánta vida vivida hay en una vida. De que la muerte, la propia y la ajena, duele a cualquier edad. También duele la soledad, que es como una antesala de la muerte. Estos días hemos visto el intolerable abandono de muchos mayores, y de muchos sanitarios. Qué hay de quienes nos han dado la vida, qué de quienes se están dejando, literalmente, la suya por salvarnos. A las ocho de la tarde, la vida sale a la ventana para aplaudir a los héroes mientras en la tele desfilan corbatas con pomposos anuncios, mítines, presuntas soluciones y cruces de reproches.

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