La resiliencia, aliada para hacer a los niños importantes


Los padres, madres y educadores somos un espejo en el que los niños y adolescentes se reflejan a diario. Nuestros hijos e hijas se merecen que nos preparemos para dar lo mejor de nosotros mismos como sus máximas figuras de apego. Esta situación especial que estamos viviendo con el coronavirus nos brinda la oportunidad para seguir creciendo a su lado como personas. Me parece oportuno que reflexionemos sobre qué aprendizaje queremos que lleven nuestros hijos cuando esta realidad que estamos viviendo se acabe.

La resiliencia es la capacidad que tiene el ser humano para afrontar las dificultades, los problemas y las adversidades de la vida, superarlas y transformarlas. Un niño o adolescente que haya vivido alguna experiencia traumática o de gran dolor puede recuperarse y sobreponerse a través de la resiliencia. En la educación que damos a los hijos e hijas es importante que les enseñemos a desarrollarla. Esto lo podemos conseguir a través de nuestras conductas y actitudes, ya que les brindaremos la oportunidad de aprender con el ejemplo, ayudándoles a reconocer sus emociones y pensamientos. Pero, ¿cómo podemos gestionar estas acciones preventivas en nuestros hijos e hijas durante una cuarentena como la que estamos viviendo actualmente?

En primer lugar, no podemos olvidar que la solidaridad y la cooperación son fundamentales para el desarrollo emocional de los niños. Si aprenden a ayudar a los demás se sentirán valiosos. Así pues, ayúdale y aprenderá con el ejemplo; benefíciate del juego; comprométele en tareas domésticas adaptadas a su edad.

Pero, también, ayúdale a establecer una rutina con horarios para levantarse y acostarse, para las comidas, el estudio, los descansos y el tiempo de ocio. A los más pequeños de la casa les ofrecerás seguridad y estabilidad. Sus miedos, su ansiedad, disminuyen, porque saben lo que va a ocurrir después.

Y no podemos desaprovechar esta ocasión para enseñar a nuestros hijos e hijas a cuidar su bienestar físico y emocional. Para ello, puedes invitarles a realizar un diario emocional donde, a través del dibujo y la escritura libre, reflejen cómo se sienten. Narrar, escribir y compartir las preocupaciones mejora la capacidad para afrontarlas.

Y, por último, ofrece a tus hijos o hijas vínculos de afecto positivo a través de la familia o sus amistades. Es muy importante que los niños y adolescentes mantengan conexiones afectivas y sociales con los demás. No hay que olvidar que desarrollar lazos afectivos eficaces genera una buena autoestima y autoaceptación. Por eso, durante estos días de afincamiento en casa pueden realizar videollamadas con la familia y sus amistades, o bien unirse a las propuestas del vecindario para sentirse parte de una comunidad, se sentirán «útiles». Y si tus hijos son adolescentes, en esta etapa vital necesitan fundamentalmente de sus iguales. Fomenta y facilítales espacios de intimidad para que puedan comunicarse con sus amigos. Su intimidad es su defensa. Y con ella, nuestra victoria.

Por Sandra Izaguirre García Psicóloga (Grupo de Intervención Psicolóxica en Catástrofes e Emerxencias do Colexio Oficial de Psicoloxía de Galicia))
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