Se lo debemos


Todos los días, a las ocho de la tarde, muchos españoles aplaudimos a nuestros sanitarios. Es un acto catártico, un gesto minúsculo de justicia, porque les debemos mucho, todo. Pero resulta imprescindible que no nos quedemos en ese aplauso reparador. Hay que hacer una reflexión de fondo. Primero, conocer los datos: España ha recortado 7.600 millones de euros en sanidad en la última década. Eso lo dice casi todo. Se nos ha dicho y repetido que nuestro sistema sanitario es de los mejores del mundo. Y es posible que lo sea en tiempos de normalidad, pero cuando se ha desatado una catástrofe de dimensiones inimaginables ha mostrado sus debilidades. Y no precisamente por sus excelentes profesionales, a los que ahora, lamentablemente, el Estado no puede proteger adecuadamente por falta de medios. No solo en España, también está sucediendo en Italia, Reino Unido o Francia. Como sociedad deberíamos plantearnos por qué en nuestro país se ha recortado en sanidad pública, en lugar de fortalecerla, estudiar qué consecuencias ha tenido y analizar por qué no hay equipamientos de protección, ni respiradores, ni plazas uci, ni test suficientes. No es hora de pasar factura, sino de poner lo mejor de nuestro país a disposición de los auténticos héroes de esta crisis para que de una vez tengan las herramientas necesarias para hacer su trabajo. Hay que ser justos y reconocer que nadie esperaba una pandemia de estas proporciones. Pero, a partir de ahora, ya estamos avisados, pueden venir más, y debemos aumentar de forma espectacular la inversión en sanidad pública, ciencia e investigación. Se lo debemos a quienes se están arriesgando ahora con un comportamiento ejemplar.

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