Escuchar estas ruedas de prensa after Consejo de Ministros es como asistir a la lectura en alto de un trabalenguas. Como si la consigna fuera ocupar franja horaria, y ya. Todo suena a juegos de palabras del estilo «El cielo está enladrillado, el desenladrillador que lo desenladrille buen desenladrillador será», lo cual quiere decir que la ministra portavoz de los trabalenguas o no sabe o no le apetece responder; quizá entienda que le pagan por confortar al Gobierno, no a los ciudadanos. Cuando la respuesta de la ministra Montero desde el estrado es algo así como «Tres tristes tigres tragaban trigo en un trigal» no se está refiriendo, obvio, a las médicas, a las cajeras o a los autónomos, porque a estos de trigo les están dando más bien poco. Entre trabalenguas y arabescos, el Gobierno fía el futuro, y su futuro, al pasado: otros pactos de la Moncloa «para la España del día después». La de hoy, casi mejor la dejamos correr.
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