WhatsApp es de izquierdas


Por si no tuviéramos pocos problemas con el coronavirus, llegó el CIS y lo complicó todo aún más. Con un par de preguntas capciosas (la más controvertida, una sobre la «libertad total» de información sobre el coronavirus) el instituto que preside Tezanos se cubrió de gloria. Retrató a los españoles como partidarios de restringir un derecho constitucional en favor de la propaganda oficial y, lo que puede ser aún más grave a corto y medio plazo, dio aire a los creadores y difusores de bulos.

Los amigos de la desinformación llevan una semana complicada. Primero se toparon con las barreras de WhatsApp para difundir mensajes en cadena (los míticos «reenviados»). Se marcharon en manada a Telegram y acusaron a la popular aplicación de mensajería (propiedad del multimillonario Mark Zuckerberg) de ser de izquierdas y de practicar la «censura». Y Lo hicieron como dios manda. Con una patraña. Denunciaron que filtraban contenido, cuando lo único que limitaban era la cantidad de reenvíos, es decir, la propagación de vídeos, fotos y memes, fueran del signo que fueran. Y ahora Facebook eleva la presión.

La red social ha dado un paso más y va a alertar a los usuarios que hayan interactuado con contenido falso o dañino (por ejemplo, vídeos de curas milagrosas), sobre el coronavirus. ¿Es esto censura? Parece que no. Pero la pregunta pertinente es otra. ¿Quién controla? ¿Debe dar cuentas a alguien aparte de a los propietarios de la compañía que también es dueña de Instagram y WhatsApp? ¿A un Gobierno?

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