Una tregua muy frágil


Hemos tenido que enterrar a más de 20.000 vecinos, saber que en este camino vamos a dejar 200.000 empresas y más de tres millones de empleos y que el PIB va a caer un 13 %, cifra nunca alcanzada, para ver una tregua entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Tregua de una fragilidad extrema que puede saltar por los aires en cualquier momento. Y decimos frágil cuando en realidad deberíamos decir ficticia. Es decir, falsa.

Porque el tibio acuerdo nace adulterado. Por obligado. No podían hacer otra cosa, tal y como está la situación y con la práctica totalidad del país exigiendo a gritos un pacto con el que hacer frente al devastador escenario que se nos avecina. Pero la falta de un pleno convencimiento, evidente por la disparidad de intereses de socialistas y populares y la forma en que se van a realizar las negociaciones, ahonda en la fragilidad del acuerdo. Aún más. El formato de comisión parlamentaria no parece ser el más indicado. Lo saben Sánchez y Casado. Este tipo de negociaciones requieren de un alto grado de privacidad para llegar a acuerdos después de tensiones, discusiones acaloradas, rupturas y acusaciones. Pero en privado. Desde la negociación de la Constitución hasta la de la formación del actual Gobierno, pasando por los de la Moncloa de 1977, todos los pactos se negociaron sin que quienes lo hicieron estuvieran más pendientes de las cámaras de televisión que de llegar a acuerdos. Vamos a ver ahora la exhibición personal de cada uno de los modelos que participen en el desfile.

Pero no solo eso. La desconfianza de Casado sobre cualquier propuesta que realice Sánchez es evidente. Lo ha sido siempre. Tanto como las acusaciones y descalificaciones que se mantienen incluso después del principio de acuerdo. Es una relación imposible, como nos han demostrado a lo largo del tiempo.

Así que no echemos las campanas al vuelo porque únicamente llegaron a un acuerdo para el formato de la negociación. Solo eso. No para el contenido ni para los acuerdos, que es lo que nos interesa. Solo para que se constituya una comisión. Y ya dijo Napoleón que si quieres que algo no funcione, crea una comisión.

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