A ver si somos adultos


En las próximas semanas, desconocemos hasta cuándo, vamos a tener la oportunidad de demostrar nuestro grado de madurez y responsabilidad. Ahora que ya nos han levantado el arresto domiciliario, el comportamiento prudente está en nuestras manos y solo de nosotros depende que sigamos avanzando en estas fases que nos marcaron y, sobre todo, que seamos capaces de acabar con el mal que nos ataca. Que, en definitiva, es lo que ha de movernos. Y esa no es tarea de los que nos gobiernan. Es de todos y cada uno de nosotros.

Cierto que la actuación de todas las fuerzas, repito todas, que pueblan el panorama político, económico y social español, a las que les pagamos sus vacaciones y divertimentos, ha estado a millones de años luz de lo mínimo exigible. Cierto también que sabemos que convivimos con un millón de personas, entre ellas tres expresidentes, un obispo y alcaldes varios, que sepamos, que no fueron quienes de respetar el confinamiento como habían exigido. Y cierto que la actitud de muchos papás y mamás en el primer día de asueto de sus hijos se parecían más a las de un mocoso que a las de un adulto. Cumplieron aquella máxima del poeta y novelista francés, Alphonse Daudet de que «los hombres envejecen, pero no maduran».

Por eso es necesario responder a estos comportamientos y a la falta de concreción, rectificaciones y balbuceos del Gobierno con madurez. No se hace necesario recordar que los gallegos estamos entre los que cumplieron el encierro con más rigor frente a aragoneses, valencianos, grancanarios y murcianos que fueron los que más se saltaron la orden. Aquí las propuestas de sanción están por debajo de la media nacional, pese a que algunos descerebrados acabaron en prisión por sus incumplimientos. Y en esa línea debemos seguir.

Hemos dado sobradas muestras de que somos una sociedad madura. También sufrida, pero muy madura y juiciosa. Por eso en esta nueva etapa de inicio del desconfinamiento debemos mostrar una vez más nuestra condición. Comportarnos como adultos. Demostrar que lo somos. Y no proceder como unos niñatos. Porque eso es lo que ellos quieren. Para seguir tratándonos como irresponsables, insensatos e inmaduros. Que es lo que han hecho hasta ahora.

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