Redacción

Con todas las cautelas del mundo hay que celebrar que el esfuerzo ciudadano en España ha salvado miles de vidas. Lamentablemente no hemos podido evitar las más de 25.000 personas que han fallecido a causa de esta pandemia, pero nuestra Sanidad ha respondido y la responsabilidad individual en líneas generales ha sido encomiable. A mi juicio el instrumento del Estado de Alarma ha sido eficaz y me sorprende que el debate político haya cuestionado esta fórmula legal hasta tal punto de pedir su fin. ¿Qué sentido tiene eso? Después del camino emprendido, de todo lo conseguido para no propagar los contagios y las muertos, ¿cómo puede haber gente que defienda que esto ya se acabó y que ya podemos volver a la vida que teníamos antes del 14 de marzo?

Sin duda la señora Ayuso encabeza en España el cúmulo de acciones que no deberían producirse en este momento. Desde marcharse a misa y a un minuto de silencio en mitad de una reunión, pasando por la penosa alimentación a base de pizzas de los niños madrileños hasta la inaceptable celebración del cierre del hospital de Ifema. Por su gestión de esta crisis sanitaria es una persona que si tuviera un mínimo de decencia debería abandonar su cargo, porque ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias (ayer dimitió Yolanda Fuentes, la Directora General de Salud Pública de la comunidad, parece ser que por negarse a firmar el protocolo para pasar a la siguiente fase). Solo ha sabido protagonizar pataletas contra Pedro Sánchez y no ha asumido ninguna responsabilidad con la situación de la sanidad madrileña ni del estado de las residencias de los mayores.

Asturias es afortunadamente para quienes vivimos en esta parte del mundo de los lugares donde más pruebas PCR se han hecho y es de felicitarse porque permiten conocer de la manera más real posible la situación en la que nos encontramos. Ojalá esta desescalada continúe sin pausa y que culmine con la vuelta a nuestra rutina (aunque nos digan que viviremos en una nueva normalidad. Por ejemplo, ¿se dividirán las aulas escolares entre los que pueden estar presencialmente y los que deberán seguir el curso desde sus casas por ordenador?). Arrancamos motores con el deseo de no retroceder. Despacito, responsabilidad y ánimo porque sí, lo vamos a conseguir. 

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