Fase 1, la carrera de camellos


El camino a la fase 1 de la desescalada recuerda a las míticas carreras de camellos de las fiestas patronales. Pongamos que en la pista hay 17 animales mecánicos, las comunidades. Y que a los mandos hay 17 esforzados presidentes. En la popular atracción de feria, resucitada estos días en Twitter gracias a la imaginación de un festivo vecindario, cada uno tiene una bola que puede lanzar cuantas veces quiera. Solo el primero tiene premio. El resto pierde.

Cambian las tornas y las normas en el caso de nuestra peculiar carrera autonómica. Por la comunicación política sin filtrar que gotea en radios, redes y televisores, el objetivo es no quedarse atrás, digan lo que digan los datos y los indicadores de la evolución de la pandemia. El riesgo de un rebrote pasa a un segundo plano. La mayoría de mandatarios autonómicos son responsables. Pero, pongamos que hablo de Madrid.

Hay división política entre los socios de Gobierno. El naranja Aguado dice sí a pasar de fase. La mediática Ayuso, entre polémica y polémica, duda. Sabe que la carrera está perdida, que su camello no puede correr como los otros. Aun así, pide una ficha y lanza la bola a ver qué pasa. Juega con la ilusión de la gente. Falla de forma estrepitosa. Dimite la directora de Salud Pública de la Comunidad. Y en mi cabeza resurge y resuena una estúpida frase del siglo XIX. Una que quiso justificar el crepúsculo de un imperio: «Más vale honra sin barcos que barcos sin honra». ¿Dirá algo parecido la presidenta madrileña? Hagan sus apuestas. 

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