Evitar el colapso judicial


No podía ser de otra forma. El Congreso ha respaldado el real decreto contra el colapso judicial que sin duda alguna sufrirán nuestros juzgados. Como dijo el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, «no hay plan b» para el caso de no lograrse los apoyos necesarios. Era que saliera adelante o que nuestro estado de derecho se fuera al tacho, y eso es algo que estamos muy lejos de podernos permitir. Cuestión de patriotismo o de pragmatismo. La justicia, junto con la sanidad y la educación son los tres pilares fundamentales de todo Estado que se precie, por lo que una vez obtenido el respaldo de la Cámara es el momento de ponernos a trabajar en el desbloqueo de nuestros juzgados. A nadie más que a quien esto escribe, letrado en ejercicio, le incordia quedarse sin vacaciones en agosto, caso de que al final esto acontezca, pero, si ello sirve para solucionar el problema, acordémonos de aquellos que se alegrarían por no tener vacaciones ya que ello significaría que dispondrían de un puesto de trabajo. No pequemos de academicistas y dejemos de marear la perdiz. El decreto no choca con la Ley Orgánica del Poder Judicial por mucho que lo argumente el señor Casado, ya que según el Constitucional el hecho de que algo venga recogido en dicha ley no significa que ostente rango orgánico. Es querer seguir haciendo oposición en situaciones en que todos debemos remar en la misma dirección. Ya habrá tiempo para tirarse los trastos a la cabeza y recordar errores cometidos. Ahora solo hay que pensar en salvar los muebles. En este caso, el obsoleto mobiliario de nuestra administración de justicia.

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