Que cada uno se pague su covid


Esta crisis está pasando muchas facturas. Y, lamentablemente, pasará algunas más. Pero podría haber dejado como herencia otras muchas imposibles de asumir para millones de ciudadanos. Irónicamente, el coronavirus debería servir como vacuna para los que defienden eso de que en la asistencia sanitaria es mejor que cada uno de pague lo suyo, que literalmente viene a ser un sálvese quien pueda. Basta con ver el modelo estadounidense, en el que a los pacientes les están reclamando fortunas después de haber estado hospitalizados a causa del covid. El presente les cuesta el futuro. Una hipoteca en toda regla, pero que no proporciona ningún techo sobre la cabeza. En cierto sentido, es como si hubieran vendido su alma a cambio de su cuerpo. A saber cuántos estadounidenses habrán evitado acudir a una consulta médica porque en su balanza han preferido sin dudarlo la posibilidad de una muerte sin deudas que la de una salvación en la ruina. Muchos de los contagiados que han estado en las ucis españolas no se han pasado por allí, han permanecido días y días, prendidos de un hilo tan fino de vida que necesita de continuos tejedores. Pero de vez en cuando salta alguien asegurando que es mejor que cada uno se gaste lo suyo en sanidad, que esto se podría gestionar como si fuera la ronda de chupitos de la barra de un bar y que no tenemos que pagar la mala salud del vecino del quinto pudiendo tener nuestro dinero disponible en el bolsillo. Entonces será el momento de pensar qué hubiera sucedido si a cada enfermo le hubieran cobrado el coste de sus días de hospitalización, de recordar estos días de los que venimos.

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Que cada uno se pague su covid