La desamortización y las inmatriculaciones (y II)

OPINIÓN

Vista de la Iglesia de San Miguel de Lillo, a quien la Secretaría de Estado de Cultura destinará 663.962,82 euros al proyecto de restauración de las pinturas y revestimientos murales de dicha iglesia, unos trabajos que se iniciarán en mayo y que se desarrollarán durante 18 meses.
Vista de la Iglesia de San Miguel de Lillo, a quien la Secretaría de Estado de Cultura destinará 663.962,82 euros al proyecto de restauración de las pinturas y revestimientos murales de dicha iglesia, unos trabajos que se iniciarán en mayo y que se desarrollarán durante 18 meses. JLCereijido

03 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

«Se trata (la máquina papal) de un inmenso aparato administrativo jerárquico que pretende controlar la vida religiosa y que es  dirigido por personas que, por principio, declinan tener una familia. Es decir, una burocracia célibe». Carl Schmitt, Catolicismo y forma política.

1. Al iniciarse esta segunda parte, han de tenerse presente tres hechos fundamentales, que son los siguientes:

Por primera vez en la historia, la legislación de 1944-1946 emplea la palabra Inmatriculación

La profesora Margarita Herrero, autora de la monografía La inmatriculación por título público, de 2006, comienza su texto: «Inmatriculación es un vocablo, de reciente consagración en el vocabulario del legislador hipotecario español». Líneas después añade: «No será hasta la Ley de Reforma de la Ley Hipotecaria, de 30 de diciembre de 1944 cuando el legislador acoja en el artículo 347 el referido término». En paralelo con una cada vez más importante doctrina hipotecaria, la nueva legislación ?en tiempos del inicial franquismo- buscó precisión y otorgar así carácter científico al nuevo Derecho inmobiliario registral. Por eso, la llamada inmatriculación, en cuanto ingreso o acceso de una finca por primera vez en el Registro, aparece, como novedad, en la legislación 1944-1946.

CARÁCTER EXCEPCIONAL DE LA INMATRICULACIÓN POR CERTIFICACIÓN ADMINISTRATIVA O DEL DIOCESANO

Es preciso delimitar el ámbito subjetivo, pues las inmatriculaciones que tratamos no se refieren a bienes de la Iglesia Universal ni de las Órdenes religiosas, sino a bienes de las Diócesis (párrafo último del artículo 304 del Reglamento Hipotecario), precisión a tener en cuenta aunque se hable, en general e impropiamente, de bienes de la Iglesia Católica.