Los satélites naturales son cuerpos celestes que orbitan alrededor de los planetas. El más significativo es la Luna, que gira alrededor de la Tierra. Marte tiene dos satélites, Júpiter 79, etcétera.
Los satélites artificiales son artefactos que los seres humanos han puesto en órbita alrededor de la Tierra, la Luna y otros planetas. Se lanzan con un cohete que eleva el satélite hasta una altura en la cual el rozamiento con la atmósfera es prácticamente nulo. Se le da un impulso horizontal y la gravedad se encarga de mantenerlo en órbita. Hay satélites: meteorológicos, de comunicaciones, de posición (GPS, Galileo)...
La Voz (10-6-20) reproduce dos imágenes, tomadas por satélite, del aparcamiento del hospital de Wuhan en agosto del 2018 y en el mismo mes del 2019. En el 2019 hay muchos más coches en el aparcamiento, lo cual lleva a la sospecha de que el coronavirus SARS-CoV-2 pudo haber estado propagándose desde el verano del 2019. Nadie supondría que los satélites sirviesen para confirmar, indirectamente, la presencia del coronavirus.
También se detectó, en el verano y principios del otoño del 2019, un aumento de las búsquedas, en Internet, de los síntomas de la enfermedad. Otra constatación indirecta de la presencia del virus.
Como se puede comprobar, no todo son análisis microbiológicos y pruebas PCR para saber del coronavirus. Hay otros trazadores que informan del inicio de la pandemia.
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