Frenar los brotes y relanzar Asturias

Gaspar Llamazares
Gaspar Llamazares REDACCIÓN

OPINIÓN

22 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Hemos doblegado la curva de la pandemia, es cierto, pero ahora, tan malo sería ignorar lo logrado como dormirnos en los laureles. Se trata de estar muy atentos para evitar el descontrol en la fase en que ahora estamos y también por solidaridad planetaria con los que más la están sufriendo ahora. Tenemos que reconocer, de una vez por todas, el impacto global de la pandemia y abandonar la obsesión por la polarización política estéril. Se trata hoy de la amenaza más letal, solo comparable a la hambruna, la guerra nuclear o la emergencia climática, por su capacidad de alterar y paralizar el funcionamiento del conjunto del planeta. Es el «cisne negro» que era probable pero nunca lo esperamos, y que, sin embargo, posee efectos devastadores para la humanidad. 

Se trata de una crisis de salud pública y de gobernanza de la salud global. Además, de una crisis de modelo de desarrollo y también de una crisis de equidad. Porque la pandemia no es igual para todos. Y como consecuencia, asistimos ya a una profunda crisis económica y social, de nuevo asimétrica, presidida por el miedo y la incertidumbre y con la posibilidad de provocar en el futuro un mayor clima de desconfianza o bien de solidaridad y de más que probables crisis o bien de transformaciones políticas. Basta para ello con solo mirar al pasado, pero el futuro depende de nosotros. Resultaría pues, un contrasentido hacer solo un balance local y además hacerlo apenas al principio de una pandemia que se presume larga. El balance global tardará seguramente años. 

Lo que conviene, por tanto, es hacer ahora un análisis crítico, ni negacionista ni inquisitorial, pero tampoco complaciente ni agorero. Todo ello con el objetivo de tomar las medidas correctoras, aún posibles frente a los brotes actuales, y sobre todo para evitar que una, más que probable, segunda ola nos desborde. Pero también con la finalidad de sentar las bases de un imprescindible pacto por Asturias para la futura y deseable transición industrial, económica, social y sanitaria. Las causas. La pandemia, una vez más, obedece a determinantes y causas conocidas, en este caso al modelo descontrolado de globalización. Al modelo intensivo de producción, de urbanización y movilidad que ha estado detrás de la mayor parte de los casos de transmisión más reciente de zoonosis como el Covid-19 al ser humano. La causa, sin embargo, ha sido el exceso de confianza y la complacencia de los países ricos, entre ellos nosotros, por sus antecedentes como meras gripes asiáticas o de oriente medio como el SARS o el MERS. En definitiva, en un principio fue la incredulidad, la despreocupación y el exceso de confianza en nuestra superioridad técnica y la de nuestros sistemas sanitarios. En nuestro caso, se ha complicado por la ausencia de un sistema de salud pública articulado y de su gobierno compartido, al mismo nivel de calidad que el conjunto de nuestra sanidad pública.