Negacionistas de la pandemia

I. Bermúdez de Castro PASOS SIN HUELLAS

OPINIÓN

Jesús Hellín | Europa Press

21 ago 2020 . Actualizado a las 09:29 h.

El movimiento negacionista de la pandemia de coronavirus reunió a varios miles de personas en Madrid. Algunos los tratan de descerebrados, pero quien esto escribe se limitará a referirse a ellos únicamente como desinformados. Siembran dudas sobre las potenciales vacunas y, sin tan siquiera ruborizarse, argumentan que las mascarillas matan más que el virus, o que suponen un recorte intolerables de las libertades. Realmente es cierto aquello de que «el conocimiento es sufrimiento y la ignorancia es felicidad». Y como ignorantes que son, o por seguir con mi precitada denominación, como desinformados que son, hay que hacerles ver lo errados o manipulados que están por, entre otros, mediáticos cantantes. ¿Y cómo se les hace entrar en razón acerca del riesgo que su temeridad supone para sus conciudadanos y para ellos mismos? Tras reparar en los contagios que dicha concentración motivó, las autoridades tienen que proceder en consecuencia. Esa manifestación nunca se debió autorizar y, para el caso de que se concentraran igual los desinformados, multa al canto. Pero multa de las que se pagan y afectan sensiblemente al monedero, que es mucho lo que nos jugamos. La inmensa mayoría de los españoles cumplimos a rajatabla las instrucciones de las autoridades sanitarias y no tenemos porqué contagiarnos por la desinformación de unos cuantos. Cada vez entiendo más a quienes denominan a estos incívicos como descerebrados, pero no seré yo quien caiga en la trampa de así llamarlos. Hay que ser tolerantes ante todo, por mucho que pongan nuestras vidas en juego, no vayan a tildarnos de fascistas. Nos decían siendo niños que hay que enseñar al desinformado. Pues ya saben nuestros mandamases. Toca enseñar. Contra quienes disfruten del absurdo juego de morir matando, que todo el peso de la ley recaiga sobre ellos. Y de regalo aquel disco de Serrat en el que se cantaba aquello de «niño, deja ya de joder con la pelota».