El violín de Nerón


El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos criticó recientemente a su rival republicano por su aparente inacción ante desastres como la epidemia de covid o la crisis social causada por las muertes de negros en acciones de policías. El asunto fue recogido por los medios de comunicación españoles, la mayoría de los cuales tradujeron así las palabras de Bernie Sanders: «Nerón tocó el violín mientras Roma ardía». Hubo alguno que amplió la cita para aclarar la intención del demócrata: «Y si Nerón tocaba el violín mientras Roma ardía, Trump juega al golf». En algunos periódicos cayeron en la cuenta de que en el año 64, el del gran incendio de Roma, no existían violines, instrumentos que se desarrollaron a partir del siglo XVI. Uno de estos diarios salvó la laguna histórica con una traducción libérrima: «Nerón estaba de juerga mientras Roma ardía». Aunque el que más trató de ceñirse a la historia fue uno de información económica que escribió: «Nerón tocaba la lira mientras Roma ardía».

Suetonio dice que mientras Roma se consumía en el gran incendio Nerón estaba componiendo acompañándose de su lira. La imagen nos quedó grabada al ver Quo vadis (1951), película en la que Peter Ustinov encarna al emperador, que aparece cantando y tocando la lira sobre un fondo de llamas que parece sacado de un incendio en la sierra del Invernadeiro.

La declaración de Bernie Sanders de tan azarosa traducción fue: «Nero fiddled while Rome burned. Trump golfed». Quería decir que mientras Roma (Estados Unidos) ardía, Nerón interpretaba música y Trump jugaba al golf (que no es lo mismo que golfear). ¿Por qué empleó en esa frase el coloquialismo fiddle, que significa ‘violín' y ‘tocar el violín', cuando tal instrumento no existía en época de Nerón? Posiblemente porque en algún momento alguien habló así, la frase tuvo fortuna, se asentó y se convirtió en un dicho, de esos cuyo sentido no siempre coincide con su literalidad.

En cuanto a Nerón, mientras Dion Casio y Suetonio le atribuyen la responsabilidad del incendio, Tácito lo sitúa a 40 kilómetros de Roma, en Antium, hoy Anzio. Fuese cual fuese el caso, lo cierto es que el emperador que había matado a su madre echó la culpa de la catástrofe a los cristianos y comenzó la primera persecución de los fieles de esta religión.

Hoy, los perseguidos en el imperio que domina el mundo son los negros y los inmigrantes hispanos.

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