«Despacito», Donald Trump


Quedan siete semanas para las elecciones que enfrentan en EE.UU. a Trump contra Biden. Y la recta final de la carrera presidencial la jalonan anuncios y acciones de varios gigantes de Internet señalados (con acierto) por haberse convertido en autopistas para los discursos del odio y en trampolines para los éxitos electorales de populistas.

Google, Facebook y Twitter han sufrido un enorme daño reputacional. Y no quieren que pueda pasar lo mismo tras el 3 de noviembre. Se están moviendo. El principal buscador del planeta va a eliminar autocompletados engañosos relacionados con las elecciones. La compañía de Mark Zuckerberg establecerá una semana de reflexión: prohibirá la publicación de anuncios y mensajes políticos nuevos siete días antes del 3N. Esperemos que tenga más éxito que con las teorías tóxicas relacionadas con el covid. Y que demuestre más contundencia que la de la red social del pájaro azul con su troll más ilustre.

Biden publicó un vídeo en el que sonaba el popular Despacito buscando viralidad y votos entre los hispanos. Y la consiguió. Llovieron los memes. Pero Trump se sumó compartiendo una versión manipulada en la que sonaba una canción radical contra la policía. Twitter sacó tarjeta amarilla (etiquetó la publicación como «contenido multimedia alterado»), pero permitió que el mensaje, más falso que Judas, siguiera activo. ¿Alguna vez el vuelo de una mosca sirvió para frenar una andanada de cañonazos?


El original de Biden y la «versión de Trump»

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«Despacito», Donald Trump