A los científicos, ni caso


No hay que tener muy en cuenta las opiniones de la comunidad científica. Puede que sepa mucho de virus y pandemias y cómo acabar con ellos, pero tienen un absoluto desconocimiento de la estrategia política. Que es de lo que va esto. De deslealtades, intereses electorales, marrullerías y trifulcas que se están imponiendo a las medidas de los expertos. Y así nos va.

Por segunda vez en mes y medio, los más prestigiosos científicos españoles, con el respaldo de 55 sociedades, que representan a más de 170.000 profesionales sanitarios, piden una respuesta a la pandemia, contundente, «coordinada, equitativa y basada en la evidencia científica», y que las decisiones se adopten por criterios «estrictamente sanitarios», basados en la mejor evidencia científica disponible, y «desligados de cualquier otro interés que no atienda al interés general de la población».

Es lo mismo que ya pidieron en agosto, cuando aún España no presentaba los peores datos de Europa, como ahora; ni nueve regiones españolas estaban entre las diez peores europeas. Como ahora. Y como no se les hizo caso en las medidas que proponían para afrontar la segunda ola, pues entramos en ella como un ciclón y estamos a punto de meternos en un huracán. Por no tener ya no tenemos ni el comité científico creado en marzo y que se reunió por última vez en julio.

Nuestros mandarines saben que a los científicos no hay que darles mucho protagonismo porque rápidamente le afean a uno la conducta y eso nunca es aceptable, y en estos momentos mucho menos. Es tremendamente peligroso lo que piden de evaluar de forma independiente la respuesta dada al primer ataque del virus, para sacar conclusiones y no cometer los mismos errores y lograr un «compromiso firme» para escuchar sus recomendaciones, porque no va con quienes fijaron sus objetivos en otras metas.

Aquí no estamos hablando de lo que se pudo hacer y de lo que no se está haciendo o se hace mal. Aquí estamos en otra fase más productiva. Hablando de que Cataluña no es España y de que «Madrid es una España dentro de España» y que Madrid «no es de nadie porque es de todos». Y de eso, tienen que reconocerlo, los científicos no tienen ni idea. De ahí que no se les haga mucho caso.

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