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A nadie se le escapa que una buena puesta en escena es fundamental hoy en día. Ojalá que la reunión que celebraron el lunes pasado Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso ayude a Madrid a mejorar sus resultados epidemiológicos. El encuentro lo finalizaron con una escenografía al más puro estilo de cumbre bilateral con una rueda de prensa en la que se podía ver detrás de ellos ni más ni menos que 24 banderas (según se supo después, parece ser que para tapar un muro, de ahí lo importante que es medir la puesta en escena que hablaba al principio). A veces el peso de una imagen vale más que las palabras, y aunque el presidente del Gobierno se esforzase en decir que acudía a la Puerta del Sol a ayudar y no a tutelar las medidas que le corresponde a la Comunidad tomar, el malestar de los vecinos en las poblaciones afectadas por las restricciones del gobierno autonómico se escenografió en concentraciones no exentas de polémica incluso entre los partidarios de las personas que protestaban, en unos casos porque no es momento de hacerlo para evitar contagios y otros porque las batucadas no son la manera más eficaz de protestar. La verdad es que no parece que algunas decisiones tengan mucho sentido y mal vamos si lejos de conseguir resultados fructíferos y útiles para los madrileños lo importante es escenografiar la «inauguración» de unos dispensadores de hidrogel en algunas estaciones del Metro (en este caso sin una sola bandera).

De lo que ya parece que nadie niega es que nos encontramos ante la segunda ola de la pandemia, y en el caso de toda la Unión Europea preocupa el creciente ritmo de contagios y, lamentablemente, de personas que han fallecido, datos que nos sitúan otra vez en el borde del confinamiento (Israel ya lo ha vuelto a aplicar), aunque es verdad que hoy estamos mejor preparados que hace seis meses para afrontar a la covid-19 y confiemos en que estaremos preparados para afrontar el reto. En Asturias/Asturies hemos escenografiado que ha empezado el curso y por lo general ha ido bien el regreso a las aulas, al igual que en el conjunto del Estado. Era todo un reto como país conseguirlo y debemos felicitarnos. También es verdad que Langreo, San Martín del Rey Aurelio y Laviana se encuentran en alerta naranja, pero ello no evita que nuestra comunidad autónoma siga siendo todo un ejemplo para el resto en la gestión de esta pandemia, y ahí hay muchos factores, pero por suerte en ningún caso hay una escenografía envolviéndose en ninguna bandera, sino en el orgullo de unos servicios públicos que funcionan y protegen a su población. 

Hay escenografías que no nos son tan habituales. Por ejemplo, Luis Suárez se despidió ayer del Barcelona llorando. Es la escenografía que ha elegido un jugador que se va a Madrid con un contrato por el que el Atlético le pagará 7,5M€ por temporada, según publican varios medios. Seguramente sea cierto eso de que el dinero no da la felicidad, aunque no creo que esa cantidad dé para llorar mucho. Lo que no sé si da para reír o para llorar es Francisco Álvarez-Cascos. Se dejó fotografiar en los juzgados de Oviedo/Uviéu con un recibo de las tasas de la licencia de pesca. Acostumbrados en antaño a verle de pescador a la vera de un río, el pasado miércoles estuvo más de cuatro horas contestando por la acusación de la actual dirección de Foro por apropiación indebida y administración desleal con la formación política. De la escenografía de la Semana de la Movilidad con los carriles bici en la capital de Asturias/Asturies mejor no hablar.

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La escenografía