El hombre más poderoso es frágil


El coronavirus lo padecen mucho más los que menos tienen. Cierto. Pero también es verdad que el virus no distingue de identidades. Así es que estemos viviendo, de la noche a la mañana, que el denominado hombre más poderoso del mundo, el presidente de Estados Unidos, infectado por el covid que tanto negó, esté hospitalizado y a tratamiento en un hospital militar. La información que llega debe tomarse con la máxima precaución. Sobre todo inmersos como están en plena campaña política en el país de las barras y las estrellas. A un bando le interesa la normalidad; al otro bando, la gravedad. Las fuentes se contradicen según del lado que vengan. Pero los pasos indican que la salud de Donald Trump ha obligado a su hospitalización. Es un hecho. Hemos pasado en horas de su tuit anunciando el positivo y asegurando que se encontraba bien a las noticias que cruzan el Atlántico en un segundo diciendo que fuentes de la Casa Blanca consideran fundamentales las próximas 48 horas ante un posible empeoramiento del presidente norteamericano. En seguida, de nuevo, un tuit del paciente lo niega. El planeta mira hacia la potencia. Las bolsas temblaron con saberse que había dado positivo en el test. Veremos qué hacen los mercados el lunes, según evolucione. Ya corren por Internet fotos del interior de la habitación en la que estaría ingresado, con apariencia de palacio, más que de centro hospitalario. No corramos tanto como las redes y agarrémonos a los hechos. Los hechos son sagrados y las opiniones, libres, según máxima periodística. Trump habló antes de salir de la Casa Blanca e insistió que todo era rutinario, un traslado médico para comprobar que las cosas estaban bien. También se difundieron sus imágenes caminando con paso firme hacia el helicóptero que lo trasladó. Trump golpeó varias veces la barandilla antes de desaparecer dentro del aparato. Luego supimos lo de que sí había tenido fiebre, que estaban dándole medicamentos y la insistencia del equipo médico en que la evolución no era mala. Así sucedió todo con Boris Johnson, otro negacionista, y terminó intubado. Aunque luego recuperó la salud. Estados Unidos tiene todo un procedimiento casi mitológico de relevo en el Air Force One que hemos visto en mil series y películas. Si Donald Trump empeorase con gravedad, pasará a ser un hecho incontestable, si la noticia que se conoce es que el vicepresidente Mike Pence toma el mando. En ese momento, la complicación puede existir. Mientras, ya tenemos una evidencia: el hombre más poderoso del planeta es tan frágil como usted que lee y yo que escribo. Sin salud, no somos nada ni nadie.

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