Un punto de inflexión

OPINIÓN

PILAR CANICOBA

13 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La declaración del estado de alarma en varias localidades de la comunidad de Madrid debería convertirse en un punto de inflexión. A partir de aquí, las cosas tienen que cambiar; no por la propia declaración, la aplicación de una medida constitucional en uno de los supuestos para los que estaba prevista, que solo la estupidez o el cinismo pueden convertir en un castigo o un atentado contra las libertades, sino por el penoso enfrentamiento entre administraciones y entre gobierno y oposición cuando la unidad es más necesaria.

Pactar no es una traición a los principios ni algo vergonzoso. El reparto del voto entre varias fuerzas políticas ha obligado a las afines a formar gobiernos de coalición, que incluso necesitan el apoyo externo de otras que resultan más incómodas. No recuerdo a quién se le ocurrió la exitosa bobería del «gobierno Frankenstein», pero asombra que los que simpatizan con gobiernos de coalición PP-Cs apoyados desde fuera por los neofranquistas de Vox se la sigan aplicando al de PSOE-UP que busca, pero no tiene, el apoyo externo de ERC. Otra de las cosas que abunda en este desquiciado país es la falta de pudor. En cualquier caso, lo que quería señalar es que, además de los pactos electorales y de gobierno, que exigen un acuerdo programático, hay otros de características diferentes que son ineludibles, los exigidos por la Constitución, y unos terceros que pueden definirse como necesarios, pero que en momentos de crisis como el que padecemos casi podrían entrar en la categoría anterior.

Pactos ineludibles son los que la Constitución impone para elegir a los miembros del Consejo General del Poder Judicial o del Tribunal Constitucional. Ningún partido, salvo que, por revolucionario o por fascista, desee reventar el sistema constitucional, tiene derecho a boicotear estas elecciones porque esté en minoría en el parlamento. Solo si demostrase que la mayoría quiere imponer a personas sectarias e incompetentes tendría derecho a hacerlo y debería denunciarlo públicamente con todas las explicaciones necesarias. Exigir la ruptura del gobierno, es decir, su caída, para pactar es un insulto a la Constitución y a la inteligencia de los ciudadanos.