Trump: La claridad y la furia, la furia y la amnesia, la amnesia y la oscuridad

OPINIÓN

Siimpatizantes de Trump se manifiestan, algunos de ellos armados, frente a un centro de votación en Phoenix (Arizona)
Siimpatizantes de Trump se manifiestan, algunos de ellos armados, frente a un centro de votación en Phoenix (Arizona) EDGARD GARRIDO

07 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Antes, los domingos por la tarde eran el remanso de todas las inercias insulsas. La ropa de domingo, la colonia, el paseo tranquilo sin conversación, todo lo previsible, correcto y anodino se juntaba para tapar ese espacio que ya no era sábado ni vermú y había que dejar pasar hasta el lunes. Siempre me recordaron a los domingos por la tarde los discursos de Rubalcaba y los editoriales de El País sobre la convivencia y la unidad frente a los grandes desafíos: un revoloteo educado de lugares comunes aseados e insulsos.

A veces los partidos «de Estado» confunden la moderación con el aburrimiento y con poner al frente al candidato que no moleste a nadie. Lo malo es pretender con esas galas hacer frente al desconcierto de una crisis de deuda en la que se arrebatan derechos y hacienda, al aturdimiento de una pandemia que se lo lleva todo al furor enloquecido de la extrema derecha. Cuando Andrea Fabra gritaba «¡que se jodan!» por el recorte del paro y Podemos llenaba de círculos el país, el PSOE estuvo a un tris de resbalar hacia su desaparición como el PASOK griego, porque Rubalcaba solo sabía repetir letanías previsibles y oler a colonia.

En su día, la candidata del Partido Demócrata americano fue ese «establishment alcanforado» y casi en formol que era Hillary Clinton, y no vieron las riadas de desamparo de la desindustrialización del norte ni las enormes capas de población enajenadas del sistema, ni que la agitación fascista de Trump tenía una generosa financiación, madurez táctica y un subsuelo muy organizado de grupos evangélicos y activistas ultras diversos. Y pasó lo que pasó. Ahora volvieron a presentar al que menos molestaba. Y volvieron a fracasar.