Hacer América normal de nuevo

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

09 nov 2020 . Actualizado a las 11:23 h.

Mientras Donald Trump patalea en la Casa Blanca como un niño rabioso aferrado a su móvil para escupir mentiras en Twitter como es habitual en él, Biden va apuntalando su nuevo relato. Dice que va a ser el presidente de todos los estadounidenses, está dispuesto a cerrar las heridas abiertas en una sociedad cada vez más polarizada y abordará la pandemia con el consejo de los científicos. Ya es mucho, tras la presidencia del magnate neoyorquino.

Biden tiene que ser el padre, más bien el abuelo, bondadoso, comprensivo y tolerante que un país inflamado necesita ahora. Ni en sus mejores sueños, un político gris de 77 años con una larguísima trayectoria cargada de luces y sombras, discutido en su propio partido, podía siquiera soñar que se convertiría en el presidente más votado de la historia. Solo se entiende por el impresionante rechazo que suscita Trump, que ha hecho que muchos norteamericanos pensaran que estas elecciones tenían un plus, porque se jugaba la misma esencia de la democracia. Es la misma sensación que había mayoritariamente en Europa. Trump no ha hecho América grande de nuevo, sino más dividida que nunca. A Biden le toca volver a hacer América normal. Solo eso. Su victoria, o más bien la derrota de su oponente, es un alivio, así se explica la explosión de júbilo en las calles de las principales ciudades de EE.UU., y un muy serio revés para el populismo agresivo, basado en las mentiras, los insultos, la división y el odio, que se instaló en el poder en EE.UU. y avanza peligrosamente a este lado del Atlántico. En todo caso, hay que estar alerta porque el trumpismo no está muerto, Trump ha logrado 71 millones de votos; y Vox, su expresión en España, es la tercera fuerza política.