Trump y los perdedores

OPINIÓN

Trump, ante el monumento al soldado desconocido en el cementerio de Arlington
Trump, ante el monumento al soldado desconocido en el cementerio de Arlington CARLOS BARRIA | Reuters

16 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La apurada victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, tras imponerse en Georgia, Arizona, Michigan, Wisconsin, Nevada y Pensilvania, y la falta de reconocimiento del resultado por parte de Donald Trump —quien hasta enero seguirá siendo presidente en funciones—, vuelve a dibujar un escenario polarizado en el país norteamericano en el que la fractura social se acentúa. 

Uno de los principales motivos de la derrota de Trump se encuentra en su nefasta gestión de la crisis sanitaria provocado por el Covid-19. Pese a la labor política del último año, Trump ha sido capaz de conservar su base electoral y ha acabado aumentando su voto popular, superando incluso el obtenido por Barack Obama en las elecciones presidenciales de 2008. De esta forma, se puede afirmar que la degradación a la que ha sometido a las instituciones en estos cuatro años, no solo no le ha pasado factura, sino que le ha granjeado beneficios, aunque estos no se han traducido en un triunfo debido a la amplia movilización electoral que los demócratas han sido capaces de llevar a cabo.

A la polarización ideológica y discursiva imperante en EE.UU. hay que sumar la geográfica. Los estadounidenses del interior, por lo general pertenecientes a zonas rurales, se han confirmado como el sustento electoral central del actual Partido Republicano, a lo que se añade una movilización que también ha crecido respecto a 2016.