Patria. Tanto virtuoso del vicio que se cree vicioso de la virtud

OPINIÓN

Santiago Abascal y Pablo Casado, este martes, durante la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados
Santiago Abascal y Pablo Casado, este martes, durante la sesión constitutiva del Congreso de los Diputados Ballesteros

06 dic 2020 . Actualizado a las 14:12 h.

Dña. Francisquita, el personaje de Aldecoa, se horrorizaba cada día a las once, con la tila matinal: era una viciosa de la virtud que encadenaba condenas y repulsas contra los virtuosos del vicio mientras se abanicaba la pechuga. Así andan nuestras derechas, con un vicio de virtud patriótica tan subido que tienen que chillar «España» porque, no teniendo el gobierno, de su país solo les queda el aullido de su nombre («stat rosa pristina nomine»). No hacen oposición, salvan a España, no son de derechas, son patriotas. El PP de Esperanza Aguirre fue una banda, con todo tipo de desfalcos, robos y abusos. Pero, a la hora de la patria, la patriótica es una virtud suprema en la que se diluyen los vicios como un cubito de hielo en la sopa, así que se cree legitimada para salir de la caverna y ungir a Casado y Abascal por patriotas. Pierde el tiempo quien quiera hablar de tráficos, gandulerías y mamandurrias de estos personajes. Como en su día la Legión, el patriotismo borra todas las faltas. Hasta se puede ser tan miserable de querer fusilar a veintiséis millones de españoles y tan cagao de negarlo tartamudeando cuando la justicia amaga con el asunto. No importa lo miserable que seas a escondidas ni la mierda floja que se te caiga por la pernera del uniforme cuando te pillan: siendo un vicioso de la patria, contigo está la virtud.

Con el sectarismo pasa como con el egoísmo. Un rico sin escrúpulos que arruina y abusa en beneficio propio, pero generoso y leal con su familia y amigos, ¿es egoísta? ¿No tenemos todos una frontera emocional más allá de la cual dejan de importarnos los demás? Salvo topicazos santurrones, todo el mundo tiene un exterior hacia el que decae su altruismo. Lo que distingue a los generosos no es que no tengan conductas egoístas. Es que esa frontera de altruismo dibuja un área mayor y sobre todo que la frontera no es limpia, sino impura: no concentra todo el altruismo dentro y deja solo hostilidad hacia fuera. Aunque lo quiera tanto como el egoísta, el generoso no protegerá a su hijo dando codazos al hijo de otro.

Con el sectarismo pasa algo parecido. Es sectario, por ejemplo, quien solo argumenta con la ideología. Entiéndase: toda argumentación sobre asuntos públicos es ideológica; pero el sectario solo tiene el nombre de su ideología o la del rival como justificación. Es sectario el que solo objeta que el Gobierno es social-comunista y filoetarra. Desde luego, no sé qué tiene de malo ser socialista, ni por estos barrios ser comunista. ¿Quién hizo más sacrificios que los comunistas, no solo por las libertades, sino porque además llegaran en paz y sin un baño de sangre (lo dice uno que dice no ser comunista, en parte porque no lo es y en parte porque no cree haber hecho méritos para ello)? No me digan que el Borbón o Fraga. Tampoco sé qué hizo este Gobierno para merecer etiquetas tan aristocráticas; las carcajadas que se echará Nadia Calviño con sus diez allegados en Nochebuena con la cosa de socialcomunista. Ni sé qué une al Gobierno con ETA. Bildu va dejando atrás lo que fue ETA y ni es parte del Gobierno ni coaligado suyo. No hay nadie en el Gobierno que no crea que cada tiro en la nuca fue un crimen. ¿Hay alguien en el PP que admita que Franco fue un criminal? Y no hablo solo del PP o Vox. ¿Qué parte de los presupuestos creen Felipe González o Alfonso Guerra que son etarras o comunistas? Como buenos sectarios, solo argumentan perorando ideologías. No debí mencionarlos diciendo que no hablo solo del PP o Vox. ¿No es González uno de los presidentes sugeridos por Vox para un golpe de estado? ¿No suenan sinceros cuando lo dicen?