De José Luis Rodríguez Zapatero se pueden decir y se dicen muchas cosas. Por ejemplo, que es el culpable de la crisis política actual porque fue quien quiso conectar el llamado régimen del 78 con la legalidad republicana del 31. Pero se debe reconocer que hizo la política social más avanzada con el reconocimiento de derechos sociales que entonces parecieron osados y hoy se disfrutan con absoluta normalidad. Por poner otro ejemplo, el matrimonio de personas del mismo sexo. Y posiblemente haya otro factor a estudiar en el futuro: la facilidad con que se deja atraer por personas e ideologías que suscitan rechazo en el resto de sus coetáneos. 

Hubo un caso clarísimo durante su presidencia: su romántica Alianza de Civilizaciones que le condujo a una relación amistosa con el turco Erdogan, que no pasará a la historia por ser el más demócrata de los gobernantes de este siglo. Ahora es Nicolás Maduro quien ejerce sobre él esa seducción y lo convierte en uno de los personajes más singulares y discutidos de estos días. Mientras todo el mundo democrático se resiste a aceptar las elecciones a la Asamblea Nacional de Venezuela, Rodríguez Zapatero, designado observador internacional del proceso, considera que se respetó el pluralismo y pide a la Unión Europea que reconozca su legitimidad.

A lo mejor tiene algo de razón: al fin y al cabo, si la oposición no se quiso presentar, no es porque Maduro se lo haya impedido, sino porque Guaidó, que además ahora no descarta la fuerza para derrocar al presidente venezolano, se negó a participar en algo que considera una farsa. Pero Zapatero, cuyo buenismo hemos vivido en España, parece el conductor que va por una autopista en dirección contraria: él solo contra el resto del mundo. Da la impresión de que tanto contacto con Maduro y la escasez de relaciones con sus oponentes le llevó por el camino de la justificación del régimen bolivariano.

En España hay una pregunta cada día más frecuente: esa actitud del señor Rodríguez Zapatero, como presidente del Gobierno que fue ¿perjudica o beneficia los intereses de España ante la comunidad internacional? Este cronista sostiene una tesis algo peregrina: Zapatero es de gran utilidad para Pedro Sánchez. Es que Zapatero es el socialista que está en la línea de Podemos y por ello evita que estalle un nuevo conflicto en las relaciones del Gobierno de coalición. Es que Zapatero, en su excelente relación con Maduro, está en la mejor posición para defender los intereses económicos españoles en Venezuela en caso de conflicto. Y es que Zapatero es un hombre independiente y le permite a Sánchez representar un doble papel: el de estar con la Unión Europea en la crítica a los bolivarianos y tener a un distinguido militante en su defensa. Por eso pienso que, ante Venezuela, si Pedro Sánchez no tuviera un Rodríguez Zapatero, lo tendría que inventar.

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La utilidad de Rodríguez Zapatero