La encíclica del papa latino (III)

OPINIÓN

La encíclica del papa latino
La encíclica del papa latino

14 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

(Tercera parte y final)

I.- Es de prudencia al escribir no decir todo lo que se sabe. Resulta que lectores me pidieron saber más sobre Roger Caillois y, sin contarlo todo, añado ahora lo siguiente: tal francés (1913-1978) es conocido por la intelectualidad argentina, aún la de hoy, pues, a principios de los años cuarenta del siglo XX, por ser anticomunista y antinazi, vivió en exilio en Argentina, llegando a ser amor de esa mujer tan importante que fue Victoria Ocampo. Es lamentable que eclesiásticos no conozcan a ese autor, que, además de especialista en lo onírico, escribió el fundamental ensayo de sociología religiosa El hombre y lo sagrado (1939), discípulo de Durkheim, siendo ahora de mucha actualidad por la expulsión de lo religioso de la vida social. 

II.- En el siglo XIX se publicó el Manifiesto comunista de Marx y Engels, siendo la Doctrina Social de la Iglesia, a partir de León XIII, un rechazo de las teorías comunistas y socialistas: principalmente la negación de la propiedad y la alienación de los trabajadores por el capital, cuestión obrera que fue la gran cuestión social, y siendo el trabajo el gran tema según Francisco. Hay pugna entre dos mesianismos judíos, el de Marx y el de Cristo, lo que explica el anticomunismo católico desde León XIII a Pío XII (ambos incluidos). Un anticomunismo, rabioso, reanudado por el polaco Juan Pablo II, del que se dice que, junto a Reagan, acabó con el comunismo; su ad látere Ratzinger, luego Benedicto XVI, desde el Dicasterio de la Doctrina de la fé (La Curia) lo apuntilló como bien saben los latinoamericanos. ¿Acaso el Papa Francisco sigue esa orientación anticomunista y antisocialista? La respuesta es: NO, y esto es esencial, llegado a Roma desde una distante Iglesia local.  

III.- Acaso uno de los párrafos más importantes sea el siguiente que copio, que es de antropología y que no recurre al pecado original, a la naturaleza humana herida por el pecado, que figura en el número 166 de Fratelli Tutti, comenzando con eso «endulzado» que se llama, con escasa valentía acaso, «el paradigma tecnocrático»: