Mari Gómez, la bondad hecha persona

OPINIÓN

11 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En estos tiempos convulsos y profundamente insolidarios que nos toca vivir, Mari Gómez es como un bálsamo para las heridas de guerra. Y es que esta cántabra de Cires, que lleva desde su adolescencia en Asturias, pero sin perder la savia que la hizo nacer y crecer, es un ejemplo vital que viene como anillo al dedo en estos tenebrosos e inciertos inicios de 2021.

María en Cires, y Mari en Panes, es una de las almas sustentadoras del prestigio hostelero del oriente de Asturias. Esposa de Toño Rugarcía, y cuñada de María Rugarcía, Mari aportó a esta honesta y trabajadora familia, un plus de bondad, de humildad y de silenciosa labor, realmente admirable.

Mari fue en el engranaje empresarial de los Rugarcía, la mejor “segunda” que cualquier jefe de cocina añoraría tener. Siempre a la sombra de su cuñada-hermana María, apoyando la jugada, sin aspirar a ningún reconocimiento y honor, más que el cariño de los que tenemos el privilegio de conocerla bien.