Trump sobra para que el trumpismo siga

OPINIÓN

Donald Trump, en un viaje a West Point
Donald Trump, en un viaje a West Point CHERISS MAY | Reuters

17 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre la maraña de informaciones sobre el «incidente del Capitolio» se esconden los hechos importantes, aunque todavía sean pocos, que se conocen hasta el momento y en los que se puede y se debe basar una explicación que permita orientarse a la gente de bien.

Los hechos que importan

Un primer dato significativo es que el Capitolio (edificio que concentra la Cámara de los representantes, similar al Congreso de los diputados en España, y el Senado, todo el poder legislativo de Estados Unidos, considerado el «sancta sanctorum de la democracia norteamericana») fuera ocupado, incluyendo actos de violencia dentro y en sus alrededores con el resultado de cinco muertes, entre ellos, una ocupante del Capitolio y un policía de servicio allí mismo. No se había derramado sangre en el Capitolio desde el siglo XIX. Aunque no puede, ni debe, calificarse de «golpe de Estado», porque no había ningún viso de que llevara a un cambio de poder en Estados Unidos sí supone un acontecimiento insólito y gravemente simbólico.

El segundo dato significativo es que para que haya sido posible la ocupación ha sido necesaria la desprotección del edificio, manteniendo una reducida presencia policial dentro y en especial en los alrededores. En todos los medios de comunicación de Estados Unidos y del resto del mundo hemos visto en distintas ocasiones en las que se han convocado concentraciones, no ocupaciones, cerca del Capitolio la presencia desbordante de policías y de barreras sucesivas para impedir que los manifestantes se acercaran ni siquiera a las proximidades del edificio, como en los casos de las recientes manifestaciones antirracistas Black Lives Matter y hace algún tiempo las pacifistas contra las guerras lanzadas por Estados Unidos. Y siempre con intervención agresiva y violenta de la policía contra los manifestantes pacíficos.