Una bomba en el Consejo de Ministros


En la histórica revista La Codorniz había una sección final que se titulaba Tiemble después de haber reído. A la entrevista de Gonzo a Pablo Iglesias en La Sexta se le puede aplicar algo parecido: todos los que se han divertido con su descripción de quiénes mandan de verdad en España y todos los que se han reído con la homologación del fugado Puigdemont con los protagonistas de aquel dramático desgarro que fue el exilio republicano, vuelvan a escuchar la entrevista y pónganse a temblar. Es que la gran opinión publicada y la gran opinión de los partidos políticos ha decidido no entrar en lo más interesante de la conversación: el señor Iglesias y lo que representa ha decidido -y lo confesó- que la reforma de las pensiones que exige la Unión Europea y que ha preparado el ministro Escrivá es para Podemos una línea roja. Y dijo más el señor Iglesias: «Creo que esta reforma no llegará al Parlamento». Y si llega, se supone que después de un calvario para pasar el Consejo de Ministros, el líder de Podemos se encargará de que no tenga mayoría para su aprobación.

Si se consuma la amenaza, estaremos ante una crisis política en toda regla, por no decir una crisis descomunal. La reforma de las pensiones de Escrivá no es popular. En la medida en que amplía el período de cómputo de la jubilación a 35 años, se calcula que supondrá una merma de más del 5 % en la pensión. Oponerse es, por tanto, una baza electoral, aunque suponga incrementar las dudas sobre la viabilidad del sistema. Y son precisamente esas dudas las que empujan a la Comisión Europea a ser exigente. Quiere que el dinero comunitario, sobre todo el dado a fondo perdido, se dedique a inversiones o acciones sociales de futuro.

Y las consecuencias. Primera: si España no aprueba esa reforma, pueden estar en peligro los 140.000 millones de euros de los fondos europeos, lo cual significaría la caída de todo el proyecto económico que se inició en los Presupuestos Generales del Estado. Y segunda: si para acceder a esos fondos la reforma tuviese que aprobarse en el Congreso sin los votos de Unidas Podemos y sus aliados habituales y con los votos del Partido Popular o de toda la derecha, recurso de último extremo, la coalición actualmente gobernante dejaría de tener sentido y ya sería insostenible.

Ese es el desafío que plantea la revelación de don Pablo Iglesias. Dinamita pura. Creo no exagerar si digo que es la prueba más difícil a la que se enfrenta la coherencia del Gabinete y la propia estabilidad política. Todos los demás desencuentros conocidos parecen anecdóticos a su lado. Eso sí: lo del exilio republicano y Puigdemont es mucho más entretenido y toca mucho más los recursos emocionales. No hay más que ver las declaraciones de los demás partidos, lo que se dijo ayer en todas las tertulias y todos los artículos que se han escrito y se seguirán escribiendo.

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