Desactivada la bomba


La bomba que ayer veíamos en el Consejo de Ministros por el periodo de cómputo de las pensiones ha sido desactivada tres horas después de que La Voz de Galicia estuviese en la calle. El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá Belmonte, aprovechó una entrevista con Carlos Alsina en Onda Cero para comunicar que el proyecto de reforma enviado a Bruselas no contiene ninguna referencia a ese cómputo, que pasaría de 25 a 35 años, tenía sublevado a Podemos y que está en el catálogo de causas que utilizan los sindicatos para convocar movilizaciones. Con lo cual, Pablo Iglesias queda sin argumentos para mantener su amenaza de que ese proyecto no llegaría al Congreso y, si llegase, no contaría con su apoyo. La parte socialista del Gabinete respira y la pelota queda en manos de la Comisión Europea. ¿Supondrá un perjuicio para la concesión de los 140.000 millones? En teoría sí, pero el ministro manda a decir a Bruselas que los 35 años son lo de menos, que se están estudiando otras fórmulas de hacer viable el sistema, pero que de momento nada se puede anunciar. Entramos, pues, en la fase de ganar tiempo para que la bomba no estalle por el lado europeo. Sus daños serían terribles.

Como retirar la referencia al período de cómputo se podría entender como una victoria de Podemos, el señor ministro alegó que tal idea nunca estuvo en el proyecto de reforma, sino que es víctima de «una narrativa de confrontación». ¿Quién la creó, señor Escrivá?, preguntaba Carlos Alsina insistentemente. Ah, eso no se sabe. Pueden haber sido periodistas y pueden haber sido políticos, es decir, alguno de los cinco ministros de Unidas Podemos, que el señor Escrivá no lo tiene claro.

En este punto, la situación se vuelve pintoresca, por no decir cómica. Si el aumento del período de cómputo ha sido una fake news, como se desprende del discurso de Escrivá, he aquí un fabuloso ejemplo de cómo una noticia falsa se puede convertir en verdad oficial sobre la que se han escrito centenares de artículos, se han hecho cientos de declaraciones y ahora promueve un número indeterminado de protestas sindicales. Y durante el mes largo que dicha fake estuvo en los medios, ninguno de los 22 ministros, ninguno de sus 22 gabinetes de prensa, ninguno de los 22 directores de comunicación de esos ministerios quiso o pudo restablecer la verdad. Su gran protagonista, Escrivá, tampoco hasta el día de ayer, a pesar de que el cambio ha llenado de indignación a millones de ciudadanos.

Habrá que estudiarlo en las universidades. Pero antes habrá que explicar qué tipo de relación hay entre los miembros del Gobierno para que el vicepresidente social no esté enterado de la cuestión social por excelencia, que son las pensiones. Porque, si la fluidez de comunicación es la que revela ese episodio, quedan varias bombas que todavía pueden estallar.

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