El candidato y el enemigo de Madrid


En La Moncloa tienen razones para dar saltos de alegría y me consta que se han dado. La encuesta preelectoral del CIS respalda la estrategia diseñada en la presidencia del Gobierno por el genio de Iván Redondo. Eleva el llamado «efecto Illa» a la categoría de milagro. Da al candidato socialista una victoria sorprendente. Le quita al independentismo la mayoría social y la parlamentaria. Deja a los competidores «españolistas» todavía más divididos y con un Vox que pone de los nervios al PP al sobrepasarlo en votos y escaños. Con mentalidad de partido es un escenario fantástico. Con mentalidad de Estado, la noticia más positiva en muchos años, quizá desde 2012, fecha en que se perdió el miedo a la palabra independencia. Y con mentalidad neutral, podríamos estar ante el primer indicio de cansancio ciudadano ante los desvaríos soberanistas.

Solo se puede poner un pero: no es más que una encuesta. Posiblemente seria, pero una encuesta. El trabajo de campo se hizo antes de los devaneos judiciales por la fecha, que algún efecto tendrá en la intención de voto. Si esa fecha es finalmente el día de San Valentín, habrá que ver cómo el coronavirus influye en la participación. Salvador Illa se va a someter a un examen de eficacia en la gestión de la crisis sanitaria, y la evolución de la pandemia es ahora mismo tan mala que es ingenuo pensar que jugará a su favor. Y finalmente, un 40 por ciento de los consultados no saben a quién votar. El partido de los indecisos tiene un mayor número de «afiliados» y su evolución determinará, sin duda, el resultado final. Yo no pondría a enfriar el cava.

Además, si el señor Illa no consigue la mayoría absoluta, que en Cataluña es prácticamente imposible por la dispersión de partidos, se abre un horizonte muy incierto de alianzas. El respaldo de los demás partidos constitucionalistas no da para hacer un gobierno. Tampoco una alianza con En Comú Podem. Y que Esquerra o Junts se presten a apoyar a un partido que viene a combatir -o eso se supone- al independentismo no entra todavía en el cálculo de posibilidades. El señor Illa, es decir, La Moncloa, tendría que pagar un precio demasiado alto para el aguante constitucional.

Mientras eso se aclara, este cronista advierte a los celebrantes de La Moncloa que tienen un enemigo en Madrid más peligroso que los de Cataluña: son los medios informativos próximos al PP que tratan a Illa como si fuese un separatista o algo peor. Lo insultan, lo menosprecian, le hacen propaganda en contra, lo tratan con increíble agresividad. ¿Creen que así aumentan los votos del PP? Se equivocarían, como siempre. En cambio, perjudican seriamente al candidato que, al menos de momento, respeta la Constitución y defiende la unidad de España. Es lo que tiene la derecha política y mediática: es muy de la unidad de España; pero, si esa unidad la representa alguien de izquierdas, casi prefieren que ganen lo que buscan la desunión. Es la eterna desgracia de este país.

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