La montaña rusa del covid


H ace siete meses, David Quanmen, autor de Contagio, obra de referencia mundial sobre las enfermedades causadas por virus de origen animal, vaticinaba en una entrevista a La Voz que «nos enfrentaremos no solo a una segunda ola, sino a una montaña rusa». Y eso es lo que estamos viendo: subidas y bajadas drásticas en el número de muertos e infectados que van golpeando a un país tras otro. Hace unas semanas los casos se disparaban en Alemania, Reino Unido o Italia, que batían récords negativos. Ahora le toca a España, con la maldita cepa británica en expansión. A estas alturas sabemos que la vacuna es la única esperanza para acabar con la pesadilla del covid. La diferencia entre estar inmunizado o no puede ser cuestión de vida o muerte. Por eso provoca tanta indignación que haya políticos, funcionarios o altos mandos militares que, desprovistos de toda ética, se saltan el protocolo para ponerse los primeros en la lista. Las explicaciones que han dado para justificar que se hayan colado resultan patéticas. ¡Ha habido incluso un consejero de Sanidad que ha llegado a decir que prácticamente le han obligado porque a él no le gustan las vacunas! Ninguno debería seguir en su puesto. De momento, que se sepa, son casos aislados, pero causan una gran desmoralización porque hay mucha gente de alto riesgo esperando a vacunarse, guardando los turnos que marca el protocolo. Si esto es grave, empieza a ser muy sospechoso y preocupante que las grandes farmacéuticas cierren el grifo y retrasen la entrega de las vacunas, incumpliendo los plazos comprometidos en los contratos. ¿A qué juegan? Todo indica que, ante una situación crítica como la que padecemos, quieren sacar más beneficios.

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