Nanopartículas y virus


Nuestra visión es limitada. Para ver lo que hay muy lejos (estrellas, galaxias) utilizamos telescopios. Para ver lo diminuto (células, bacterias, virus, moléculas, átomos) usamos microscopios. Los microscopios ópticos, que tienen lentes y usan luz visible, están limitados para la observación de objetos muy pequeños (nanopartículas). Para ello se usan microscopios: electrónicos, de campo cercano, de efecto túnel, de fuerzas atómicas, etcétera. Las nanopartículas son partículas del tamaño comprendido entre 0,1 y 100 nanómetros. Un nanómetro es la millonésima parte de un milímetro, es decir, una partícula extraordinariamente diminuta. El coronavirus SARS-CoV-2 tiene unas dimensiones de entre 50 y 140 nanómetros, por lo tanto, podría considerarse, en cierto modo, como una nanopartícula. 

Viene esto a cuento porque el CSIC crea un material de nanopartículas para mascarillas que elimina el coronavirus (La Voz, 16-2). En efecto, un equipo del CSIC ha desarrollado un material constituido por nanopartículas de cobre que inhibe las proteínas del SARS-CoV-2, causante de la enfermedad covid-19 y, por lo tanto, bloquea su propagación. El producto se usa para el recubrimiento de mascarillas y en tejidos de protección de uso hospitalario. Las nanopartículas interaccionan sobre las proteínas del coronavirus, a través de un proceso de oxidación que bloquea la capacidad de infectar células humanas.

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