El 23-F triunfó con la entrada en la OTAN

Eduardo Madroñal Pedraza

OPINIÓN

Ronald Reagan
Ronald Reagan

23 feb 2021 . Actualizado a las 12:32 h.

Contra lo que parece dictar la lógica, el 23-F es un golpe que sí triunfó. El objetivo no era el imposible golpe de Estado protagonizado por los guardias civiles de Tejero. El objetivo era la entrada de España en la OTAN, que Calvo Sotelo llevó a cabo a hurtadillas mientras el resto del país estaba todavía reponiéndose del golpe. Se sigue señalando a los actores secundarios como Tejero, pero se nos oculta el auténtico golpe de mano, aquel destinado a cercenar la política neutralista de Suárez; se redimensiona la figura del Rey, pero nadie menciona al director de orquesta.

¿Es acaso pensable que un golpe de timón a la política española sucediera sin la intervención decisiva de la superpotencia estadounidense? ¿Dónde estaban los «autores intelectuales» del 23-F… en oscuros cuarteles de Madrid, o en lujosos despachos de Washington? Sin embargo, se mantiene oculto a cualquier precio la intervención norteamericana en el 23-F porque esa misma intervención sigue existiendo, actuando y marcando el rumbo de la vida política española en la actualidad. Se puede disparar contra la monarquía o la clase política. Eso está permitido. Pero no se puede señalar a Estados Unidos. Ese es el gran tabú de la política española.

«España debe fijar día y hora para su entrada en la OTAN»

Estas declaraciones de Alexander Haig, nuevo secretario de Estado, nada más tomar posesión Ronald Reagan de la presidencia norteamericana, son el acta de nacimiento del 23-F. 1979 representa el punto álgido del retroceso norteamericano. En unos pocos meses, Washington ha perdido peones vitales -Irán-, le ha estallado una revolución en su propio patio trasero -Nicaragua- y ha visto como la URSS, como nueva superpotencia, desafiaba el reparto del mundo -como la invasión de Afganistán-. Los efectos de la derrota en Vietnam, la crisis de liderazgo norteamericana, y los desastrosos resultados de la política de apaciguamiento del presidente Carter, enfrentados al creciente desafío soviético, amenazan con quebrar la misma hegemonía estadounidense.