Son decenas de libros los escritos sobre el tema del 23F y, salvo aquellos que descartan el papel proverbial del rey Juan Carlos como salvador de la entonces joven democracia española, el resto no coincide con mi versión del porqué del tan chapucero intento de golpe de Estado. ¿Y si no fue realmente tan chapucero y el teniente coronel Tejero fue utilizado como tonto útil para poder llevar a cabo la conocida como solución Armada? No olvidemos que el militar y aristócrata gallego puede ser considerado como el hombre de más confianza que jamás haya tenido el hoy monarca emérito. Fue mucho más que un segundo padre para él. ETA ayudaba a que un grupo de militares criados al amparo de Franco creyeran que debían decir hasta aquí hemos llegado. Armada, posiblemente el más capacitado intelectualmente de la cúpula militar de entonces, aunque no el de más graduación ni prestigio, hizo cierto aquello de que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. Preparó todo para poder presentarse en el Congreso de los Diputados con una lista de un Gobierno de concentración nacional, en mi opinión con conocimiento de Zarzuela, en la cual había políticos socialistas y comunistas. ¿Su gran error? Enseñarle esa lista al ultra Tejero, que dijo que si eso salía adelante sería por encima de su cadáver. Afortunadamente de eso ya hace cuarenta años. Hoy el Ejército es ejemplo de democracia y servicio a la comunidad. Igual que la Guardia Civil. Pero a pesar del tiempo transcurrido, no nos creamos la historia oficial. Solo fue eso. La historia oficial que siempre tiene que existir. Don Juan Carlos no estaría enterado de todo, pero, cuando menos, algo le sonaba. Y lo de los tanques de Valencia, que por lo visto ni munición tenían, dio visos de veracidad a semejante farsa.
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