Tiger y vacunas

José Francisco Sánchez Sánchez
Paco Sánchez EN LA CUERDA FLOJA

OPINIÓN

MIKE SEGAR | Reuters

27 feb 2021 . Actualizado a las 09:52 h.

Biden, el hombre bueno que iba a revocar a toda máquina el legado recibido, ha reabierto los centros de detención para menores inmigrantes que tanto le habían afeado a Trump y que, de hecho, había cerrado. Dice Biden que no le queda más remedio. También ha bombardeado un poquito en Siria y ha matado a unas decenas. De momento, sí ha quedado claro que un gran financiador de las campañas demócratas vuelve a beneficiarse de los subsidios federales tanto en sus actividades internas como en el exterior: Planned Parenthood, la multinacional del aborto y derivados. Hermosa y agradecida retroalimentación. En eso sí que ha enmendado a Trump.

Bill Gates ha publicado un libro sobre la tragedia climática que viene. Los que lo veneran quedarán muy decepcionados: apuesta menos por la energía renovable que por la nuclear (fisión y fusión), que le parece imprescindible. España se está quedando sola en el desmantelamiento de sus programas nucleares iniciado con la moratoria de Felipe González. China prevé para este año la apertura de más centrales de carbón que las que se cerrarán en Europa, entre las que se incluyen unas cuantas de aquí. Terminaremos liderando todos los rankings de dependencia energética y de estupidez.

Y sigue sin explicarse el extraño caso de las vacunas: cómo en un mundo tan avanzado no conseguimos producirlas con la velocidad necesaria; cómo las distribuimos de manera injusta, en función de criterios de beneficio político, en lugar de atender las necesidades objetivas de la población. Pero nada de esto mereció tanto espacio esta semana como el accidente de Tiger. Quizá porque, cuando juega, multiplica por dos las audiencias televisivas. Y tardará en volver.