La inmunidad de Isabel Díaz Ayuso


Esta imagen es ejemplo perfecto de retroalimentación. Casi se percibe la bilis de la una corriendo por los brazos de la otra, y viceversa. La una es Esperanza Aguirre, la otra Isabel Díaz Ayuso. Si la foto tuviera seis años, se trataría del abrazo de la lideresa de Madrid con la mujer que lleva el Twitter de su perro Pecas. Pero el tiempo y la soberanía popular son inescrutables, de ahí que ahora hablemos de una ex y la titular de la plaza. Populistas de libro, para sí las quisieran en Podemos o en Vox. Luego de la retroalimentación, Ayuso se despachó contra la «madrileñofobia». En realidad, la fobia es a su insistencia en abrir las compuertas de la comunidad en Semana Santa. A lo peor, la presidenta ya no recuerda el Palacio de Hielo y la bomba vírica que hizo triste realidad el lema De Madrid al cielo. El día en el que Putsch-demont perdió su inmunidad en Europa, se pudo ver que Ayuso la mantiene en el PP. El día después, léase hoy, se pudo ver todavía más claro: elecciones anticipadas en la comunidad. En su partido hacen mutis por el foro. Andan buscando sede nueva y no les da la vida.

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