La muerte digna y la crueldad de la técnica

OPINIÓN

Lavandeira jr

19 mar 2021 . Actualizado a las 11:28 h.

Parece que sobran adjetivos y falta imaginación y argumentos en la política española en estos tiempos populistas, al igual que sobran gestos y faltan medidas concretas sobre las que dialogar, acordar y legislar. Todo eso lo hemos podido comprobar recientemente con los argumentos, algunos agitados más que esgrimidos, frente la la ley de eutanasia y suicidio asistido, que finalmente ha sido aprobada por amplia mayoría en el Parlamento español después de un largo contencioso social y político.

A la iniciativa de la ley de eutanasia, la derecha ha respondido con tópicos y lugares comunes, pero con muy poca imaginación. No ha aparecido ningún argumento novedoso, salvo el cuestionamiento de su oportunidad en tiempo de pandemia, sin tener en cuenta el largo plazo plazo de tramitación de una ley de estas características, y los antecedentes a lo largo de de décadas de propuestas primero de comisiones de estudio y luego de proposiciones de ley, fundamentalmente de los grupos parlamentarios a la izquierda del grupo socialista y más en concreto del grupo de Izquierda Unida.

La única novedad destacable ha sido la incorporación del grupo de Ciudadanos a la conformación de una amplia mayoría parlamentaria de apoyo a la eutanasia, aunque todavía esté por debajo de la amplia mayoría social. La otra quizá sea que, aunque demasiado lentamente, cada vez estamos menos solos en el ámbito internacional con la progresiva secularización de las sociedades europeas, americana y australiana. Los últimos en incorporarse en Europa han sido España y Portugal, aunque con salvedades por parte de su tribunal constitucional.