La poesía desnuda de Adam

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

GRZEGORZ JAKUBOWSKI

28 mar 2021 . Actualizado a las 10:54 h.

El domingo pasado, perdimos a un poeta inmenso. Escribía en corto como Messi regatea sobre una estampita de Maradona. Un ejemplo: «Solo en la belleza creada por otros hay consuelo, en la música de otros y en los poemas de otros. Solo otros nos salvan, aunque la soledad sepa a opio». Repetía siempre una reflexión que merecía estar acuñada en los carnés de identidad: «Siempre tengo presente que vivo en un lugar que está a una hora en coche de Auschwitz».

La poesía de Adam Zagajewski es sencilla. Pero es que lo sencillo es lo más difícil. Muchos de sus versos se beben como un vaso de agua fresca, clara y transparente. Que sienta bien. Murió con 75 años. Fue premio Princesa de Asturias. En su discurso reflexionó con ironía sobre escribir poemas. «La política está de moda. La moda está de moda. La poesía no está de moda». Pero es necesaria. «Surge de la emoción de la mente y el corazón, una emoción que no se puede prever ni planificar».

«Solo en la belleza creada por otros hay consuelo, en la música de otros y en los poemas de otros. Solo otros nos salvan, aunque la soledad sepa a opio»

Vivía entre Cracovia y París. Dio clase en universidades norteamericanas. Y era un hombre accesible, sin la vanidad de fular del artista.