Oposiciones en Asturias, personal interino, derechos y Tribunal de Justicia Europeo

Oposición en Asturias
Oposición en Asturias
Alejandro Riva

Tal vez no haya habido un interino de ficción más famoso que Merlí. Su epitafio reza: «Víctima de la educación pública».

En España, según los últimos datos, las personas víctimas del abuso en la contratación por parte de las administraciones públicas superan las 800.000. En Asturias la cifra, a finales del 2019 rondaba las 12.000 (un 27%). Muchas de estas personas pertenecen al ámbito de la enseñanza. Desde la transferencia de competencias educativas en el año 2000, la tasa de interinidad del personal dependiente de la Consejería de Educación ha ido en aumento. Supuestamente hay oposiciones cada dos años, pero esto no afecta a todos los cuerpos y especialidades. Por ejemplo, la especialidad de Latín tuvo su última convocatoria en 1992.

Imaginemos una opositora que hace años comenzó a recorrer este laberinto. Acabó su carrera con la ilusión de trabajar en enseñanza y después del preceptivo curso de capacitación se presenta a oposiciones y saca una de las mejores notas, pero no obtiene plaza. En realidad, se trataba de un concurso oposición donde se valoraban, además de la nota, cursos de formación y años de experiencia. Decepcionada considera que no es justo, pero se le dice que es lo normal y que en realidad va a trabajar, ya que existen muchas más plazas que las que se sacan a oposición; y que en su momento cuando tenga los suficientes méritos tendrá acceso a una plaza. Suponiendo que haya tenido más oposiciones, ya que la situación es diferente según las especialidades, se puede haber encontrado con diferentes modelos de oposición en los que juegan muchos factores, y siempre menos plazas de las necesarias, porque tener un remanente de personal con los derechos mermados siempre ha sido interesante.

El caso es que las expectativas en una oposición de enseñanza, que es una reválida de la carrera, con el paso de los años van bajando. Mejora su profesionalidad en el trabajo y ve lo poco que tienen que ver los llamados procesos selectivos con la práctica real. En definitiva, acaba peleando por tener un buen lugar en la correspondiente lista de personal interino en función del acuerdo que la regule. En el Estado español hay diecisiete comunidades y diecisiete acuerdos diferentes. Los hay mejores y peores y analizarlos todos daría para un monográfico. Baste con señalar que la vecina Cantabria tiene desvinculada la lista de personal interino de las oposiciones, lo que supone dar un horizonte de cierta tranquilidad al personal contratado.

En Asturias, por el contrario, tenemos el peor acuerdo: el firmado el 14 de mayo de 2014 por la Administración Asturiana y las organizaciones UGT y ANPE. Nos negamos a llamar sindicatos a estos dos últimos actores. Sencillamente no se corresponden con la definición que da la Real Academia de la Lengua en la correspondiente entrada: «asociación de trabajadores constituida para la defensa y promoción de intereses, profesionales, económicos o sociales de sus miembros».

La anomalía empieza cuando la Administración hace dejación de sus funciones de formación del personal y lo externaliza en manos de estos entes que pasan a constituirse en empresas proveedoras de servicios. Parece que firman cualquier acuerdo con la condición de que aumente su mordida en horas de formación que se le piden a quien oposita. Estos cursos están abiertos a todo el mundo, incluso hay ofertas para el día del padre o Black Friday. En algunos casos sólo falta que te digan directamente dónde están colgados los solucionarios en internet. Lo único imprescindible es tener dinero para pagarlos.

El precio del acuerdo de 2014 fue subir las horas de formación de 200 a 1000. Fue la respuesta de la Consejería hacia el colectivo interino por haber reivindicado derechos laborales.

Estos días, una de las cabezas visibles de una de estas empresas afirmaba en redes sociales que los cursillos deberían de tener fecha de caducidad: el negocio es el negocio.

Para permanecer en las listas de personal interino en Asturias es obligatorio presentarse a las oposiciones. La única eximente es el estar ingresada en el hospital por maternidad y ahí se mantiene la Consejería, con la excepción de que este año se amplía a tener COVID o ser contacto estrecho. (Si se aclara cómo se justifica). 

Si quieres tener opción a un puesto de trabajo debes de posponer el padecer una apendicitis, un accidente de tráfico, o predecir que no se bloqueen las vías de comunicación como les ocurrió hace años a dos compañeras: Ana Belén Longo y Almudena Albal, que fueron víctimas de la redes ferroviaria y de carreteras y del lamentable acuerdo, se fueron dos años del sistema. Todavía hay quien dirá que tuvieron suerte por volver a tener oposiciones. A quienes vivimos de cerca su angustia e impotencia ante lo irracional de la situación, no nos hizo ninguna gracia.

En la vecina comunidad de Galicia, con una sensibilidad diferente ante la situación, este año no es obligatorio concurrir a las oposiciones.

A los miedos habituales y la angustia de cualquier persona que oposita, (la ilusión va a menos con los años) este año se añade la pandemia y la incertidumbre sobre cómo resolverá el poder político las resoluciones del Tribunal Europeo que denuncian el abuso sobre el personal interino.

La situación actual es preocupante y no deja de resultar paradójica. Nos encontramos con dos hechos que llaman a la reflexión: desde el comienzo de la pandemia el Presidente de Asturias ha sido tan prudente que se ha llegado a afirmar que está haciendo méritos para ser ministro; y por contra, la Consejería de Educación ha puesto fecha a las oposiciones, que se celebrarán por varias localidades asturianas en los días 19 y 26 de junio.

Cabe señalar que en esas fechas el curso escolar aún no habrá acabado, el final del mismo es el 30 de junio. Eso supone que tanto el profesorado que forme parte de los tribunales como el interino, trabajarán de lunes a domingo. Asímismo, llama la atención el hecho de que el alumnado de 2º de bachillerato haya visto mermado su curso escolar en quince días y estén teniendo que afrontar su actividad exclusivamente como una letanía de exámenes, clases, exámenes... y, además, enfrentarse a la EBAU en junio. Pareciera que todo consiste en cuadrar unas y otras fechas en un curso especialmente duro para alumnado y profesorado. Pero bueno, qué más da… El profesorado puede dar clase el viernes, opositar y ser tribunal el sábado, acompañar a la EBAU al alumnado, hacer informes, llamar a familias, etc.

El curso está siendo duro y complicado a todos los niveles. El estado emocional de nuestro alumnado es para preocuparse y habría que hacerlo ya. Hay familias en situaciones muy complicadas y hemos de tratar de acompañarles en el aula (fuera también) lo mejor posible. A su vez, hay aún parte del alumnado asturiano de ESO y Bachillerato que acude al instituto a días alternos -la llamada semipresencialidad- que está generando entre parte del mismo desmotivación, angustia, desborde emocional, problemas de sueño, concentración, etc. Todas estas realidades que vivimos en las aulas, y fuera de ellas, también se las lleva el profesorado para casa. 

La Administración está obligada por ley a realizar ofertas públicas de empleo con procesos selectivos en condiciones de «igualdad, mérito y capacidad». Por otra parte, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea viene advirtiendo, en repetidas ocasiones durante los últimos años, a España que está cometiendo un abuso con sus altas tasas de temporalidad. La reacción por parte de la administración se ha materializado en dos acuerdos, en los años 2017 y 2018, con las organizaciones CSIF, UGT y CCOO. Estos acuerdos son los que sirven de marco para las oposiciones que se avecinan. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea ya ha dicho que estos acuerdos no solucionan el problema del abuso de contratación y que hacen desaparecer plazas que afectan a las víctimas del abuso. Resulta particularmente extraño que la Consejería de Educación con mayor porcentaje de personal interino del país no diga nada al respecto y se obstine en ejecutar la convocatoria en unas condiciones precarias.

Ya sabemos que algunas personas están estudiando para estas oposiciones y no trabajan en enseñanza, o no trabajan fuera de casa. Y que las esperan con ilusión puesto que supone optar al noble trabajo de docente. Estamos contando una parte del asunto, la de quienes trabajamos como docentes y sin la más mínima intención de negar derechos a nadie. Hay que celebrar siempre que se cree empleo público, pero no a costa de cualquier cosa.

Nos gustaría que los poderes políticos ejercieran por una vez como Gobierno (en el sentido más noble de la palabra) y no sólo como Administración, que vean a personas y no sólo números. Dar una solución al problema que las diferentes administraciones han generado en el estado español es una prioridad, pero sin duda se deben ofrecer vías seguras para las personas que deseen ingresar en el sistema. Bajo ningún concepto se debe repetir la historia del personal interino en abuso de contratación. Esto no debe de servir de coartada para nuevas formas de abuso, o intentos de subterfugio como los acuerdos de 2017 y 2018.

Tenemos la convicción de que en Asturias habrá oposiciones con todos los condicionantes negativos del momento. El poder no siempre se corresponde con el buen gobierno.

El futuro se hace. Lo que deseamos es que no repita el pasado.

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