Al final de la pandemia. De la alarma a la incertidumbre

OPINIÓN

La autovía de Barbanza sin tráfico durante el estado de alarma
La autovía de Barbanza sin tráfico durante el estado de alarma Carmela Queijeiro

20 abr 2021 . Actualizado a las 10:40 h.

Resulta que los mismos que en Octubre se echaban las manos a la cabeza ante un estado de alarma de seis meses, según ellos sin control parlamentario ( semanal en pleno y consejo interterritorial, mensual en comisión de sanidad y monográfico cada dos meses) y gestionado además peligrosamente de forma descentralizada por los presidentes autonómicos, ahora sin embargo consideran una irresponsabilidad el anuncio del presidente del gobierno de su próxima finalización y exigen su prórroga o un plan B que dote a las CCAA de seguridad jurídica. Es decir, que dote de capacidad a los gobiernos autonómicos de limitar derechos fundamentales en aras de la salud pública.

Poco parece importarles que desde el principio de la pandemia hayan combatido el estado de alarma y las restricciones a la movilidad y los aforos como muestra de los excesos de un gobierno con tentaciones autoritarias, y que hayan cuestionado además la evidencia científica sobre los lugares preferentes de transmisión y de contagio, haciendo por tanto del mantenimiento de la libertad del consumo y la hostelería como su principal bandera de confrontación política. Un esperpento.

Otros, desde las antípodas, imbuidos desde un principio de una posición científica excluyente e inasequible a la política de la realidad, consideran además que la alta incidencia sostenida de la pandemia y el desarrollo accidentado de la vacunación obligan a mantener todas las actuales limitaciones a la movilidad, si no a endurecerlas, y que para ello los toques de queda, los cierres perimetrales y las limitaciones a las reuniones son poco menos que medidas imprescindibles que implican la prolongación del actual estado de alarma.