El Capitolio de Florentino Pérez


Después de su frustrado asalto al Capitolio del balompié, con ciertas reminiscencias trumpistas, incluida la alevosía, el presidente de la que a estas alturas del partido podría rebautizarse como Supernada se fue a dar justificaciones a una emisora de radio. El bofetón de la afición y de la inmensa mayoría del fútbol mundial ha sido de tal magnitud que el hombre se olvida el paquete de clínex en el repositorio de la puerta del coche. Esto no va a impedir que a continuación se ponga bastante llorón, con una respuesta clásica de quien no ha hecho las cosas bien, más bien rematadamente mal: «Quizá no hemos sabido explicarlo». Evidentemente, lo explicaron perfecto. Quién sabe cuántas conspiraciones más tiene en marcha el muñidor de la Supernada. Se resistirá con uñas y euros, pero el destino de Florentino Pérez debería estar escrito como se escribió el de Donald Trump: retirarse a su Mar-a-Lago particular a disfrutar de su ocaso. A dejar, en fin, de molestar.

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