El dedo índice de Santiago Abascal


Las fotos en las que Santiago Abascal no apunta a nada ni a nadie con el dedo tienen que cotizarse bastante, por escasas. Podría decirse que el dedo de Abascal trabaja más que el propio Abascal, que el dichoso dedo va a llegar a la jornada de reflexión con la lengua fuera. Se trata del dedo índice, que se llama así porque es el que se emplea para indicar, señalar, marcar, dirigir, apuntar, reprochar, ordenar, amenazar. El dedo índice de Abascal señala ahora a los menas —menores extranjeros no acompañados que, de costar, cuestan menos que el dueño de ese dedo—, ahora a los chiringuitos (a buenas horas, mangas verde-Vox), ahora a la inseguridad ciudadana, ahora a los comunistas y socialcomunistas, ahora a la derecha traidora y a la domesticada, ahora... Estos días, el dedo índice de Santiago Abascal no disfruta ni de un segundo libre, se encuentra totalmente prisionero del cuerpo que lo agita. Ergo, debe alucinar cuando de la boca de este hombre sale la palabra libertad.

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