El centenario de la muerte de Rosario de Acuña a dos años vista

OPINIÓN

Rosario de Acuña
Rosario de Acuña Real Academia de la Historia

09 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El cinco de mayo de 2023 se cumplirán cien años de la muerte de Rosario de Acuña. Con esa fecha en mente y hallándome en esa etapa de la vida en la cual los objetivos se suelen aderezar con cierta dosis de escepticismo, decidí actuar con tiempo, con la mirada larga, no fuera a ser que el calendario terminara por convertirse en un obstáculo insalvable. Así es que, con antelación suficiente, en un escrito titulado «Cuatro años por delante» y publicado en la prensa regional a principios del mes de julio de 2019, me atreví a recordar públicamente, y de manera especial a las dieciséis concejalas y once concejales que integraban la nueva corporación municipal gijonesa constituida por entonces, que al final de su recién estrenado mandato se cumpliría el centenario de la muerte de esta ilustre gijonesa.

Según pude saber más tarde, aquel escrito no cayó en saco roto, lo cual contribuía a apuntalar la impresión de que las cosas estaban cambiando en la Plaza Mayor, al menos en lo que respecta al asunto que nos atañe. En efecto, tras una etapa en la cual la figura de Rosario de Acuña había caído en el apacible letargo de la desmemoria concejil, los síntomas apuntaban a un deseable cambio de tendencia,  que parecía confirmarse poco tiempo después con la agenda y el calendario que, con el título Mujeres míticas, editó la Oficina de Políticas de Igualdad. Uno de los meses del año está dedicado a esta infatigable luchadora, de quien, entre otras cosas, se dice lo siguiente: «Considerada ya en su época como una de las más avanzadas vanguardistas y defensora de la igualdad social de la mujer y el hombre. Ilustre vecina que se afincó en Gijón/Xixón en 1909, participó activamente en la vida política, social y cultural de la ciudad. El Paseo Rosario de Acuña recuerda su paso por el Cervigón». Tras la lectura de aquella referencia, me pareció oportuno poner el foco en ese paseo al que se alude, totalmente desconocido para buena parte de la ciudadanía gijonesa. Subsanar aquel sinsentido no requería de grandes actuaciones y, si así se hacía, podría resultar una prueba evidente de tan ansiado cambio. 

Ese era el objetivo perseguido con «El paseo que (casi) nadie conoce», publicado en marzo de 2020. Aunque con ese nombre oficial llevaba figurando en el callejero gijonés durante las últimas tres décadas (desde aquel el 11 de mayo de 1990 el Ayuntamiento tomó el acuerdo de denominar Paseo Rosario de Acuña al tramo comprendido entre el sanatorio Marítimo y la carretera de la Providencia),  lo cierto es que en el lugar indicado no existe referencia alguna que informe a quienes por él transitan dónde empieza y dónde acaba el referido paseo, razón por la cual es desconocido para la mayoría de la población. Como la solución no parecía muy difícil (bastarían un par de placas que así lo indicaran), el hecho de subsanar tal despropósito bien podría considerarse como una prueba del supuesto y esperado cambio de tendencia en el gobierno municipal. Sería una excelente forma ?no muy costosa, según mi parecer? de dar mayor visibilidad a una mujer ejemplar, de preparar el centenario de la muerte de esta ilustre gijonesa.