Estamos en tiempos que toca asumir realidades y vivir con lo que somos

OPINIÓN

María Pedreda

10 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

La moral a través de los siglos se ha ido incrustando en nuestra piel de tal forma que,  a mi entender, muchas de las normas las consideramos como verdades incuestionables, como leyes naturales. Estas reglas o normas morales la mayoría de ellas no escritas, nos han servido  para «vestirnos» de mejores, para tenernos a nosotros mismos en un alto concepto.

Hemos llegado a poner al ser humano en el pódium del mundo, es decir, a nosotros mismos como él no va más del universo. Hemos inventado y aun hoy lo seguimos haciendo doctrinas, religiones, normas en  pos de la felicidad, y, naturalmente, todas ellas nos instalan en el pabellón más alto a costa  de un montón de mentiras fabricadas por nosotros y, paradójicamente, contra nosotros.

Hemos olvidado, o mejor dicho, ocultado, lo más íntimo de nuestro ser salvaje, y nuestros sentimientos salvajes (entiéndase por salvaje todo aquello que no está domesticado, amasado, lo que no conoce  ni reconoce prohibiciones ni límites).