La una y mil cumbres

Claudia Luna Palencia PERIODISTA MEXICANA RESIDENTE EN ESPAÑA, DIRECTORA DE CONEXIÓN HISPANOAMÉRICA, ECONOMISTA EXPERTA EN PERIODISMO ECONÓMICO Y ESCRITORA DE TEMAS INTERNACIONALES

OPINIÓN

María Pedreda

24 jun 2021 . Actualizado a las 08:53 h.

Como resultado de la cumbre de Ginebra, los presidentes de Estados Unidos y de Rusia acordaron avanzar en un marco de entendimiento basado en la diplomacia con el restablecimiento de sus embajadores en los próximos días. También aceptaron la liberación de prisioneros de alto perfil, así como el intercambio de otros; trabajar en una estrategia de seguridad conjunta; avanzar en propuestas para construir un diálogo sobre el control de las armas nucleares y crear un grupo de trabajo sobre los ataques cibernéticos.

Si me preguntan como periodista de geopolítica y geoeconomía cuál es mi impresión personal, considerando además que participé junto con otros mil corresponsales de forma presencial en la cumbre, creo que logrará el retorno de los embajadores y quizá avance en lo nuclear, pero nada más.

Hace más de un mes los dos cuerpos diplomáticos dejaron sus puestos. Anatoli Antónov fue llamado a consultas a Moscú (dejó la embajada de Rusia en Washington) y John Sullivan fue invitado a marcharse de vuelta a su país (dejó la embajada de Estados Unidos en Moscú). Su vuelta es un primer objetivo cumplido para el presidente Joe Biden, artífice de la reunión con su homólogo ruso, Vladimir Putin, después de que las relaciones bilaterales se erosionaran tras la entrevista en ABC News -en marzo pasado- en la que el estadounidense afirmó que cree que Putin es un «asesino».