Bisontes sí o bisontes no en España. Cuando la prudencia es un estigma

Carlos Nores

OPINIÓN

Bisonte europeo (Bison bonasus). Autor: TREE Project / Sergey Gaschack
Bisonte europeo (Bison bonasus). Autor: TREE Project / Sergey Gaschack Sergey Gaschack

03 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

No sé por qué el Sr. Morán se ha enfadado tanto conmigo cuando nunca he hablado de él. Más que un coordinador soy un portavoz de un conjunto de 27 científicos preocupados y no soy en absoluto el líder de una cruzada antibisonte. Nos hemos limitado a mostrar nuestras reservas y a contar lo que sabemos como especialistas de cada uno de los campos en los que trabajamos, pero por lo airado de su respuesta parece que los partidarios de introducir el bisonte en España no están acostumbrados a que alguien se muestre en desacuerdo con su proyecto en los medios de comunicación.

En nuestro caso no hay riesgo de malgastar el dinero público: formamos un curioso conglomerado de jubilados, eméritos y honorarios junto con jóvenes investigadores, y los correos que intercambiamos menudean a última hora de la tarde y durante los fines de semana, fuera de los horarios laborales, porque podemos estar jubilados, pero no retirados. Eso nos da una envidiable independencia a la hora de abordar los problemas.

No voy a recoger ningún guante, ni yo ni ninguno de mis compañeros. Los duelos al amanecer pasaron a la historia. Los científicos pensamos mucho las cosas antes de ponernos en marcha, si llegamos a hacerlo. Otros son hombre de acción, más proclives a arrojarse apasionadamente a ejecutar grandes empresas que de pensar en sus posibles consecuencias. He conocido y colaborado con gente de acción y todos dicen apoyarse en la ciencia aunque algunos desprecian a los científicos, especialmente si se muestran remisos a sus planes.

Ya que pertenece a una comisión de la UICN recurriré a las directrices para el traslado de seres vivos elaboradas por ese mismo organismo para aclarar nuestra posición. Por cierto, varios de los que están preocupados por el traslado de bisontes a España también pertenecen a las comisiones de supervivencia de especies de la UICN. Estas directrices son muy prudentes y establecen que antes de realizar un traslado de fauna debe tenerse en cuenta que la introducción de especies fuera de su área nativa «puede causar impactos extremos y negativos» y que «por lo general dichos impactos son difíciles de prever, y pueden hacerse evidentes solamente cuando ha transcurrido un tiempo después de la introducción. En consecuencia, las translocaciones para la conservación fuera del área de distribución nativa pueden acarrear riesgos potencialmente altos que usualmente son difíciles o imposibles de predecir con certeza». «Si se mantiene un alto grado de incertidumbre o no es posible valorar con certeza que una introducción para la conservación presenta un riesgo bajo, no debe procederse a su desarrollo» (Página 13 de su versión en castellano). «El clima en el lugar de destino debe ser adecuado en el futuro predecible. A fin de estimar la probabilidad de que el cambio climático afecte a la especie más allá de sus límites de tolerancia» (Pág. 17). Para evitar que se repitan nuevos posibles desastres recuerda que «muchos países [es el caso de España] tienen legislación formal que restringe la liberación de especies exóticas» (Pág. 20). En relación con esto hay que destacar que si el comité científico del Ministerio de Transición Ecológica ha denegado por dos veces la inclusión del bisonte europeo en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial no ha sido por el capricho de unos científicos de salón parapetados tras sus despachos, sino porque las razones expuestas para hacerlo no cumplían la normativa. Buscarse un enemigo cómodo siempre ha sido el mejor argumento para justificar un fracaso para los que son incapaces de reconsiderar si sus planteamientos son los adecuados.

Para terminar pondré un ejemplo de cómo «dichos impactos son difíciles de prever, y pueden hacerse evidentes solamente cuando ha transcurrido un tiempo después de la introducción», según rezan la directrices de la UICN y pueden hacer que un proyecto estrella de rewilding termine como el rosario de la aurora. El sueño holandés de reasilvestrar el pólder de Oostvaardersplassen duró 30 años. Allí se hizo un experimento para controlar el crecimiento de la vegetación leñosa mediante la fauna histórica extinta y se introdujeron ciervos, uros y tarpanes. Estaba previsto introducir también bisontes europeos, pero por alguna razón que desconozco no pudo ser. En 2017 más de 3000 animales murieron de hambre o tuvieron que ser sacrificados porque la naturaleza no se había autorregulado como los promotores del proyecto habían previsto. El escándalo colea todavía hoy y las autoridades no saben cómo salir del atolladero. No nos gustaría tener aquí otro Oostvaardersplassen, y no es por la dificultad de pronunciar esa palabra, es por evitar un problema ético.

Carlos Nores es investigador del Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio (Indurot) de la Universidad de Oviedo