El largo adiós a Afganistán

Miguel-Anxo Murado
Miguel-Anxo Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

OPINIÓN

Militares estadounidenses en Afganistán
Militares estadounidenses en Afganistán DEPARTAMENTO DE DEFENSA| Europa Press

03 jul 2021 . Actualizado a las 10:18 h.

Al final, el presidente norteamericano, Joe Biden, no ha podido mantener su calendario de retirada de Afganistán (pretendía que fuese el 11 de septiembre) y ha ordenado la evacuación de la base aérea de Bagram, a unos sesenta kilómetros al norte de Kabul. Con esto se pone fin de manera efectiva a la presencia militar extranjera en el país. Aunque quedarán algunos soldados sobre el terreno (menos de un millar), la base de Bagram era el centro neurálgico de las operaciones norteamericanas. Desde otro punto de vista, la presencia militar de Washington era ya poco significativa y esta evacuación de Bagram es solo un último acto simbólico. Los en torno a 3.000 soldados que mantenía el Pentágono en el país eran una mera sombra de los 100.000 que llegaron a desplegarse en el 2009 durante el mandato de Barack Obama, cuando se hizo un último intento desesperado de «dejar las cosas bien atadas» antes de iniciar el repliegue. Biden era entonces vicepresidente y lo cierto es que fue de los pocos que mostraron su oposición. Por el contrario, abogaba por una presencia más reducida y especializada, en el entendimiento de que una victoria no era posible, pero sí un cierto grado de contención de los talibanes.

Irónicamente, aquella fuerza de contención limitada que Biden quería dejar en Afganistán es, más o menos, la que había ahora al llegar él a la Casa Blanca. Pero la percepción de la guerra ha cambiado en la opinión pública. Donald Trump hizo campaña en el 2016 prometiendo el fin de esta «guerra interminable», y ahora resulta difícil para los demócratas mostrarse más «halcones» que los republicanos en este asunto. Biden sabe muy bien que, desde Vietnam, hay un punto en el que la línea de los que están en contra de las guerras extranjeras por principio (que suelen ser una minoría) se intersecta con la de los que, estando a favor, no toleran la sensación de derrota. En ese momento, la guerra se vuelve insostenible.

¿Qué piensa hacer ahora Biden? Si Trump ha marcado el camino de salida, parece que Obama será el referente de cómo proceder a partir de aquí. Biden, aparentemente, pretende volver al uso sistemático de drones que caracterizó los mandatos de Obama. Desde el punto de vista de Washington, es un método barato y discreto de mantener un cierto grado de control sobre el territorio. Aunque suscita críticas por parte de las organizaciones de derechos humanos (son frecuentes los errores y los daños colaterales) estas acusaciones son menos virulentas cuando el inquilino de la Casa Blanca es un demócrata. Para Biden, hay otro problema mayor: muchos expertos dudan de que este método pueda ser eficaz en Afganistán. El uso de drones da resultados cuando el objetivo son redes terroristas pequeñas y de las que existe buena información de Inteligencia. Pero si, como se teme, los talibanes se acaban haciendo con todo el país, el Pentágono tendrá que vérselas con un estado con pleno control de una geografía vasta y compleja. No será fácil saber lo que está ocurriendo allí y la sombra de un 11-S podría volver a planear de nuevo.